jueves, 20 de diciembre de 2007

Salvándonos a plumazos y a inciensazos

La última encíclica papal , o más bien la última fatwa sin víctimas propiciatorias demuestra que la Iglesia católica está en una postura incómoda, sobre todo en estos tiempos que corren. La arrogancia y soberbia que desprende la encíclica que condena cualquier atisbo de racionalidad(ya se sabe que la racionalidad y el espíritu religioso no son muy buenos amigos) demuestran una deshonestidad intelectual y ética inaudita si no fuera porque de lo que se trata es de dictar non sequiturs o normasmorales vinculantes en lo moral como principios indivisibles y absolutos. Recordemos que la moral cree tener autoridad sobre las costumbres , mientras que la ética sólo es un juicio de elección, sólo que solo es buena ética si es respetuosa y racional con lo que es justo y libre. Por ello la ética se sitúa en una postura de juicio continuo sobre lo que se debe optar, no como un deber sino como un hacer mejor, maximizable sin duda.
Pero lo que demuestra la postura papal es que la Iglesia además de vivir en su mundo dualista, platónico y preconciliar, que eso sería lo fácil, aunque hay mucho de ello sin duda, es que la potestad de aterrorizar y atenazar por la fuerza se ha diseminado al ucaso.En realidad se trata de disciplinar al creyente y al no creyente, en tiempos que son propicios a la ética a la carta, al laicismo y al desinterés por lo religioso. La Iglesia sufre una gran crisis de vocaciones que unido a la profusión de símbolos que circundan nuestro calendario nos recuerdan que el carisma y las prebeendas oficiales han de ser recuperradas. En ese camino entra esta encíclica que nos quiere meter a todos en cintura. Sólo que como todavía existe libertad de conciencia , por lo menos ese puede elegir. No será la ciencia la que la avance gracias a la religión. Me estoy refiriendo a la investigación en células madre(que ahora se pueden extraer del cuello,de la saliva y de la piel)o cuestiones éticas como la utanasia y otras afines. LO bueno de una cuestión ética es el permamente debate, pero su consideración rigurosa sin excluir ninguna posibilidad en la argumentación.
Así que ya lo saben Benedicto anda dando inciensazos a diestro y siniestro. Tengan cuidada no les haga un chichón.

Anatomía de una guerra y un amor

Pocas figuras hay en el pensamientoo, más bien , en la escena que entiendan su trabajo de forma recreativa, pero a la vez combativa que no litigiosa. De los litigios se dicee, se suelen ocupar ya los interesados, los oportunistas o meramente los deshonestos. Entre esas figuras está, sin duda Albert Boadella, maestro curador y terapéutico donde los haya. En su último libro, Adiós Cataluña, refleja una lucha desigual del arte, si es que este todavía puede no ser mercenario al servicio de los ídolos del momento , sean estos el juego de los mandarinazgos y las prebendas oficiales, o bien al servicio de la impostura vestida de victimismo, ue esconde, en la mayoría de los casos, un alto grado de paranoia y una cretinización infantilizadora al servicio de una causa.
Boadella se sincera. El dice que fue ingenuo. Su mayor error fue ver que el virus estaba enquistado hasta en el último cuanto de la cultura catalana, y no darse cuenta que aquellos que le apoyaban no hace tanto, se apuntarían también al carro de los vencedores por la fuerza.Sin embargo, hay una gran verdad en su sincero amor por su mujer, quien le inspira y es incluso más combativa que él (a su manera), con dotes de pespicacia , inteligencia, tenacidad y cariño. Dice Boadella que no hay nada que ofenda más a quien te la tiene jurada que exhibas tu felicidad y, que encima te lo pases bien. Y él se lo ha pasado muy bien. Aquellos que le acusan de payaso, de bufón (olvidando que él mismo lo reconoce), sin duda lo hacen más hastiados que reflexionados.
El arte es un potente desatascador de nuestras posturas cómodas, de nuestra falta de humor. Boadella juega con las tramoyas en un teatro de calidad que aúna rigor, vanguardia, una escenificación portentosa al servicio de una acción actul y novedosa, siempre sorprendente y un humor provocativo, que, a veces, se torna de surrrealista en evocativo. Su derrota, negándole la espalda en su comunidad de origen, demuestra que su pertinacia a veces es propia de un animador . Se despide de Cataluña y seguirá estrenando en España y fura de España, donde siempre han reconocido sin ambages lo que es digno de verse y donde sigue llenando teatros. Felicidades Sr. Boadella por su carrera.
La c

lunes, 26 de noviembre de 2007

Proyecciones espirales en Xenakis

Lo confieso. Me gusta Ianis Xenakis,ese músico matemático que, cual arquitecto de sonidos o ingeniero del polvo estelar de las possibilidades de los sonidos, implementa a cada instante una serie de concatenaciones de materiales sonoros diversos, al igual, pero a la vez como un Cage, o a su inversa , posibilita el uso de series de sonidos que buscan romper el difícil equilibrio de las distancias entre sonidos. Volver a Cage o a Xenakis es descubrir un mundo de visión unitaria cuasitrascedente. Sus sonidos son terapéuticos, sortean el camino de la visión parcial. Lo abrupto de su apariencia es lo matricial del mismo, siempre en la dura tarea de absorver energia,o más bien,inyectar desde la matriz energías cuasi paradisiacas.

La música de Xenakis es un reto a la imaginación. Requiere dosis de esfuerzo. Uno no puede emborracharse de Xenakis. Sin embargo, hay algo de dionisíaco en todo ello. Quizá Cage buscó un allanamiento simbólico de la racionalidad a través de su música, pero Xenakis conecta con cierto espíritu ditirámbico pagano que viene bien hoy en día. Sin duda es Pierre Boulez el maestro de la luz simbólica en la música , vía Mallarmé o René Char. Posiblemente la música sea el arte de las máquinas simóblicas o donde las ideas se transforman en arte. Debe ser porque la mano al dibujar en el aire, intenta también apoderarse cual ave del paraíso del ritmo. El sonido es algo básico. Chasca unos dedos, acompáñalo con unos suspiros y un clarinete y tendrás música. la música está en ese movimiento oceánico de islas a la deriva que son los sonidos. La arquitectura requiere estudio de pesos y medidas, pero la descontrolada materia actúa como un eje para la gravedad de la casuística de la libertad. Allí orden y caos se confunden porque están en un todo orgánico. Cual espirales en el tiempo forman volutas de humo que vibran en los oídos, con un tempo concreto. Música estudiada para romper el silencio.

La pianista o remar contra los deseos

Acabo de leer recientemente una novela trastornante como sólo pueden ser algunas obras literarias. Se trata del libro de la premio Nobel Elfriede Jelinek, una austriaca, que, en la vía traumática y desesperanzada de un Berhnardt, apuesta por pegar duro y al estómago, justo ahí donde resopla el lector. para que negarlo, se trata de una lectura apabullante, con ese torrente de ideas que destilan las obras de la autora austríaca.Hay apuestas que son difíciles de explicar: esta es una de ellas.

El estilo directo, cortante en ocasiones, rítmico como una sonata en staccatto, destila un humor corrosivo que penetra por los poros de la piel, aunque más bien sea el esternón el que acabe descolluntado. La asfixiante atmósfera de represión materna hacia una hija encauzada a unas metas que la ahorcan, es el marco para una historia absorvente que, una vez desatada la tormenta, acaba en deseos ocultos inconfesables o, mejor, demasiado confesables para ser asumidos con naturalidad.

Por en medio, la sociedad austríaca sale retratada como un grupo de gente asustada o confiada al mismo tiempo, un tanto pagada de sí misma. Pero el problema central es la búsqueda de una utopía personal de deseos de desublimación que esconde el contrato de una materialización de sensualidades perversas o elitistas al mismo tiempo, es decir, una búsqueda de libertad bajo sometimiento. Sin embargo, es muy duro aceptar esa pendiente envarada en la que uno se mete y no sabe como salir. Calidad se llama o solía llamar eso, en literatura.La mente es laberíntica e intrincada y conspira para exaltar aquello qque la atenaza. Esa misma atmósfera de patología o gusto exacerbado por lo raro, por lo liquidacionista o singular aterriza en una espiral de terrores que sólo pueden acabar en el malentendido. El amor, ya se sabe, es una condicion de posibilidad.

Una vez acabado el materno empieza el retorno a lo prohibido. Ahí residen los deseos de una
mujer que piensa o siente demasiado. Naturalmente, esto sólo puede ocasionar una cierta desazón , no por la suerte en sí de la protagonista(que también), sino por esa naaturalidad del sentimiento demasiado encauzado. Todo ello a ritmo de trío de piano.

jueves, 25 de octubre de 2007

El robo del secreto II

En un post anteriro cometí el excso de confianza o la ingenuidad más bien de creer que un avance en las libertades significaría un mayor acceso a lo restringido, y con ello una menor censura informativa. Sin duda alguna me dejé llevar de un exceso de optimismo que, a la luz de los hechos de Myammar o la noticia desalentadora de que los motores de grandes operaddores de Inetrnet estaban faciltando, con su connivenccia en materia de pactos con gobiernos nada procclives a la libertad como China y muchos otros la represión, eliminanado de la memoria palabras clave.
Estos trisstes hechos demuestran que una vez que se cconoce una informacción privilegiada, el uso es más que discrecional. Alá donde se conrola un hueco de información la variante es hacia la rrebatina del poder o la carrera or estra aventajado para poder chantajear al adversario. En fi así somos.

La fascinación o el peso de las marcas

En un libro del siempre estimulante Gilles Lipovetsky , en colaboración con Elyette Roux se detallaba la irresistible ascención del lujo, no esta vez como promoción y gasto social superfluo, sino atendiendo esta vez a sus componentes históricos y sociológicos más conspicuos. Y es que a más consumo se incrementa la selección o la búsqueda de lo raro a precio novedoso. A mayor difusión de las marcas, menor equidistancia entre comprador y producto. Las paradojas son infinitas, pero si bien subsiste un consumo de hiperlujo sólo accesible a los privilegiados, también es cierto que el producto de lujo proporciona mayor bienestar a más capas sociales.
Del lado de Elyette Roux se estudia la moda como ámbito de la dinámica del consumo , en sus facetas industriales y espectaculares en el aumento del consumo. Lo que resalta del libro de estos dos más que agudos polemistas , es que, toda vez que se estudia u fenómeno como el del lujo, losesquemas se desdibujan, al menos los esquemas tradicionales, aquellos de Veblen o Weber, en cuanto a lo que podríamos llamar el hiperciclo de consumo o la profusabilidad líquida del consumo.
Y es que la interfaz del consumo operatorio es de tal índole que , una vez que nos hallamos ante un fenómeno contingente pero dinámico, las normas se diluyen una tras otra. La pluralidad y el riesgo en el lujo son , a modo de frentes oblicuos, una curva en espiral. Puede que ras os años setenta y los ochenta, en que el consumo era el rey por antonomasia haya venido la espacialización del mismo en una pluralidad de universos egoístas, entendidos, esta vez si, como afirmación monádica del entorno.
El uso o el abuso de un producto , es de esta manera , un microincidente de la sociedad de consumo elevada a la categoría de reina de todas las cosas, pero a satisfación del consumidor, a la carta.La pertinencia de ese enfoqueradica en su dimensión de desmitificación, pero también en su aletoriedad yperturbador ciclo de especialización.Es así como legamos al efecto placebodel consumo conspicuo.

miércoles, 17 de octubre de 2007

Qué tipo de democracia

Guiarse por las intuiciones es arduo además de poco claro. Puede conducir a cierta ceguera , propia de quienes creen en los hechos a priori o en las factualidades broncas de las ideas preconcebidads. Creer que la democracia es un sistema perfecto a estas alturas , creo que nadie serio lo cree. Pero creer que la democracia es el remedio o panacea para cualquier mal endémico es como creer que existe una máquina a disposición de los goberanates para creara el arco iris o el maná para todo el mundo.
Es probable que democracia sin mercado o sin el mercado no sea un hecho tamn natural . Miremos el caso de China si no para darnos cuenta de que no es un binomio tan avaenido como creíamos. El capitalismo actual genera abundancia para todos , sólo falta repartir el pastel. Pero los comensales se sienten estafados y reclaman más parte en el mismo. Los ciudadanos, a menudo se proclaman como víctimas propiciatorias de un sistema caduco que tiene en las representaciones porponcionales más poder para los partidos que para los ciudadanos. A la hora de la verdad no decide el ciudadano. El consumidor requiere más bienes, más acceso(a Internet, por ejemplo) pero los políticos solo piensasn en los votos como en un botín a repartir. El controlo de los media tampoco es muy halagüeño, dado que generan más confusión (aunque ahora existen esferas de neopoderes como la blogosfera e Inetrnet) que claridad, aceleran laacumulación de informaciones y no aportan mucha clariada al debate, cuando no crispación, toda vez que dependen de grandes grupos mediáticos. Pero el mercado manda y obsequia al consumidor con más bienes, mientras que el contribuyente rclama más ayudas. Ayudas que es difícil de propagar en un estado del bienestar defendible para el futuro. Había que vislumbrara que política más democrática, si es que la necesitamos, cabría evaluar. Lo cierto es que es un sistema obsoleto y caduco, cuando no deficiente. Habría que ver si la alternativa, como dice Arsitóteles es la tiranía, no valdría la pena el viaje. Una alternativa sería las listas abiertas. Pero puede que viniera la parte de consumidor de nuevo a regular la materia. En fin, nada es definitivo. Ni siquiera este sitema político. Si se abolió la esclavitud y era impensable en ell siglo xix, porque no un sistema mejor.

Ebriedad porque no hay más remedio

Dado que las políticas para la prevencióo de la drogadicción tieenen más de desideratum y paternalismo, como que las vías represivas seguidas desde las políticas maestras que se siguen en el mundo han fracasado , hora es ya de legalizar la cuestión de las drogas. Legalizar o poner en orden una materia intrincda, tiene mucho de aparataje internacional, sobre todo en materia de puentes e ingeniería legislativa. Cabría preguntarse si de, una vez, sería una panacea para el asunto. En cualquier caso, no puede ser peor que la actual situación.
Podríamos decir que borrachos o ebríos poco adelantamos para una más clara intelección de la realidad. Mas , la actual vía represiva sigue más bien políticas de caballo perdedor. Habida cuenta que el consumidor es el rey, y más valdría preguntarse por cuanto, en puridad no se debería de negar el derecho a consumir con cierta seguridad un producto o mercancía más. La actual política hya generado narcoestados cada vez más poderosos, que van desplazando sus cuarteles a medida que se les reprime. Si además vemos lo que sucede a nivel de corruptelas y la magnitud y la escala del negocio y el fraude que conlleva su actual situación, más valdría una política catualizada y creativa y no más de lo mismo.
Actualmente hay corporaciones transnacionales vinculadas a las grandes mafias, con sede en otros países, así como servicios secretos vinculados con la mercancía. Estos magnates disponen de abogadfos, sedes internacionales, cuentas en paraísos fiscales, negocios pantalla,etc. Todo un entramado que mueve a nivel mundial más que cualquier otro negocio. Cabría preguntarse si esto sería así de no seguir las políticas represivas.
Me dirán que esto no es nuevo. Ni siquiera se puede decir que estas ideas se hayan esgrimido con más denuedo en el pasado. Pero en vez de ello tenemos una cada vez mayor incautación de narcóticos, más funcionarios corruptos y más gente en la cárcel. No medigan que la situación no es kafkiana. Probablemente no queda más remedio que poener en día el asunto de las drogas con control farmacéutico. En el pasado todo aquello que ha sido puesto al día no ha tenido porque supoener una epidemia posterior. Es más, hay muchas posibilidades de que el consumo disminuya. Lo actual lleva a un callejón sin salida y a las pruebas me remito. En lugar de tratr el asunto como algo criminal habría que tratarlo más medicamente. Si estas sustancias existen es lícito el acceso aellas aunque no recomendable.
En esta materia es más probable que nos hallemos con el cococ cada vez más feo con la actual política parapolicial y criminal . Y lo digo porque los delitos son cada vez más difusos y permeables, como demuestra el hecho de que muchas veces prevenir un delito de estas características, suponga situaciones cuasicrinales al mismo tiempo.
Asi que en vista del actual panorama , bueno es que tengamos cierto acceso a la ebriedad por que no hay más remedio.

miércoles, 19 de septiembre de 2007

La dama del Sur

Algunas damas se larvan su propia leyenda, lo cual es decir que tienen un misterio que ha de ser revelado, fuera del cual quizá nos encontreemos con otro aaún mayor. Si bien decía en mi anterior post que la literatura tiene que apostar fuerte, hay algunas distracciones que valen la pena el emplear algo de tiempo en frecuentralas. El caso de La reina del sur, novela de Arturo Pérez Reverte, escritor acusado de descaradamente comercial y dado al género aventurero de quiosco,lo cual no es un desdoro en su caso pues supervive con cierta dignidad en el genero, o cual no es oco en esta época de servidumbres a la galería. Lo que me llamó la atención de esta novela es su lenguaje coloquial, periodístico y aún de crónica que emplea o el material de investigación que adorna el libro, pero sobre todo el ritmo frenético de la mismaa. Es , en sí misma una novela de mistrio, de aventuras y crónica periodística, todo ello tomado con los ingredientes de un buen narcocorrido mexicano o de una canción de los Chichos.
Así entre lanzaderas en el esstreecho, aviones, cárceles y mundo de la droga een generaal veemos a políticos corrompidos, militares corrompidos , policías y jueces venales, y todo ello desde un punto de vista objetivo.
La heroicidad es un hecho del que es difícil regresar. Marca un hito, un aquí y ahora. Si todo ello lo sumamos a una venganza, esa fría realidad de la vida en que uno sale fuera de sí y es elegido por u daimon ara la lucha, el resultado es plausible. El personaje de la dama a que me refiero noes del sur, es mexicana. Atrevánse a conocerla.

Re-creando el lenguaje

Una estéril polémica sería aquella que reuniera en su enunciación ideas manifiestamente consabidas. A veces, de tanto hablar de un tema, éste se torna inaguantable, hasta tal punto que apesta. Sin embargo, en literatura pocas cosas parecen obvias o dèjá vus , si éstas no han sido previamente sobadas hasta el hartazgo. Digo literatura, a sabiendas que este tema reune unas características de refrito o de material para el deleite.
El tema es que , en literatura existen dos tendencias inencontrables y hasta antagónicas de entender este arte. Una de ellas sería aquella que toma el arte como mera especulación, soslayando todas las tendencias renovadoras, y hasta sumergiendo en la fruslería el material presentado, o literatura de consumo( que ya Tocqueville, con la agudeza que le caracterizaba, resumía diciendo que sería literatura burda pero entendible), y otra sería quella que quiere traspasar las fronteras lingüísticas para renovar el lenguaje. Es decir, literatura como distracción, o literatura como creación. Sin embargo, esta ddicotomía aparente no lo es tanto si tenemos en cuenta toda la tradición novecentista de Stevenson o aqyella que viene de Dumas o, en contra de Sterne, Cervantes o en el siglo pasado Joyce.
Todo esto para colegir que, en aspectos cruciales de la lengua, y una lengua es una colección de herramientas cognitivas que operan contra la entropía de su desgaste, cual es la de la depauperación del flatus vocis o vocablo vacío la utilización de coletillas en el lenguaje mediático y publicitario. Por no hablar de la creciente vulgarización debida al uso abusivo de palabras fetiche que devienen constitutivas del lenguaje.
Mi apuesta por el riesgo me dice que la verdadera creación y los aspectos de aventura, los obstáculos o la carrea de fondo en literatura es bastante satisfactoria , y aún deleitosa. Porque ver a Bloom en el Ulises entrando en el hospital con un lenguaje de la Edad media es carcajeante. Si es cierto que las vanguardias han muerto, poco espacio queda para la especulación. En tiempos como los que corren, más dados a la prisa y el hastío, al ruido y a la furia es bastante cierto que necesitamos un cierto grado de sutileza para hacer ejercicios o subir las montañas de una cumbe literaria. O al menos así fue durante cierto tiempo, aquel que nos hablaba de la velocidad del mismo pero contribuyendo a diluir las fronteras de la abstracción o de la alienente realidad.
Así que disfrutemos de Torrente Ballester en La saga/fuga de J.B., por ejemplo o de un Le Clézio o de un Georges Perec. Apuesten fuerte.

viernes, 17 de agosto de 2007

Por los que aún quedamos vivos

Cuando a uno le preguntan qué es vivir, muchas cosas acuden en torrente a la mente. Máxime cuando las condiciones de existencia son tan hostiles a una vida libre, digna y grande. Porque los propósitos en esta existencia tan hosca que nos hacemos unos a otros son difíciles en grado sumo, es que todo tiene poco sentido. ¿Hacer la revolución? Los drogados del poder acudieron a su búsqueda. La novela de Ayn Rand, esa maravillosa judía rusa, Los que vivimos es una muestra de coraje en tiempos difíciles. Las lecciones de Rand son muchas, sobre todo morales, pero sobre todo éticas.

En una prosa hipnotizante, poderosa y profunda se describen portentosamente las existencias de unos seres privados de lo más sagrado en la vida, de esa dimensión intocable que no se puede traspasar a menos que se quiera destruir lo que les hace diferentes, genuinos y seres dignos de vivir. En un mundo que se derrumba es dificil la existencia. Cuando se quiere cambiar el mundo a costa de los demás, sin tener en cuenta las diferencias ni las singularidades del ser humano, simplemente por ser él mismo, se llega al autoritarismo más extremo. Se le priva de su condición ética, que no es otra cosa que su libertad. Y sin libertad es duro elegir o meramente, como en la novela, supervivir.

Así como las abejas se comportan es impropio del ser humano. El ser humano necesita libertad, porque de otra manera se colapsa, se eclipsa en un mundo u horizonte de sucesos (por utilizar el símil de los agujeros negros), destruyendo no sólamente lo que pueda hacer, elegir o crear sino convirtiéndolo en algo no lejano a una máquina de decir sí a todo, aunque sea irracional o simplemente absurdo. Kira es de esa clase de seres, que viviendo en un mundo que se ha desplomado para su familia y para ella, decide no rendirse aunque tenga que luchar con ruedas aplastantes del Estado o de los aparatos que le asisten. Una persona así decide vivir su amor a toda costa.Y haciéndolo demuestra que lo más sagrado es la libertad y la dignidad. El sobrecogedor final de la novela deja flotando al lector. Porque el final es impactante. La lección ética de la novela es que luchemos por lo que queremos o por quien queramos. Porque el propósito de la existencia es dejar una huella en la memoria; pero no morir en vano. Sin victimismos ni egolatrías de partido, opinión o credo religiosao. Sólo así se alcanza el desarrollo personal. El verdadero desarrollo.

Las circunstancias que rodean esat soberbia novela filosófica de Ayn Rand son propias de una novela elllas mismas. Algunos ecos de superheroina en ellla, huyendo de los terrores que se denuncian en el libro, resuenan al lector. Eso da a la novela más fuerza. La enorme penetración psicológica de la Rand es como un testimonis de vida. Por ello es bueno leer algunos libros como este.

domingo, 12 de agosto de 2007

Vida de los otros o la licuefacción de la existencia

Hay películas que dejan un poso, una sensación una vez vistas de verdadera gratificación con e arte. Una de ellas es la vida de los otros, film alemán que, en un ejemplo de verdadera dignidad resiste todavía entre tanta halaraca publicitaria, refritos y platos de segunda mano en esto del cine se refiere. Pero ver las andanzas de un momento histórico que nos pudo tocar a nostros, e este caso de la Alemania del Este previa caída del euro. Allí vemos las existencias de unos seres que ven en el colaboracionismo o el conformismo su, modus vivendi. Sin embargo, la admiració por el escritor de capitán de la Stasi pone un punto en la hemorragia del regimen. Si la seguridad a toda costa se transforma en un modus operadi del Estado, poca acción queda para la esperanza. Sin embargo, la pelicula en su acción dramática tiene un punto de ironía.

Que una película te lleve, te atrape de principio a fin de esta manera tan violentamente agradable es un portento, quizá un hallazgao. Probablemente es la película del año, y lo es por méritos propios. Aquellos que, como el capitán de la Stasi quieren producir, verificar en la realidada sus sospechas paranoicas por delirios de grandeza están condenados a la mediocridad y al embrutecimiento. Cuando la sospecha se convierte en generalizada, las posibilidades e la librtada se vuelven más pirutescas, más burlonas, como en la película de Florian Henckel von Donnermarsk(no me resisto a ciatr a este digno director del que se puede y se debe esperar mucho). Quizá sea la característica de arte: eludir al final las trampas o sucumbir en el intento.Las existencias individuales en un país de hormigas comunista son difícilmente compatibles con un grado alto de libertad. Porque los burócratas siempre son tozudos y mediocres, sucumben a las mieles del éxito y de la propaganda. A lo mejor la propaganda no sea más que un método aterrador, como es, de evitar que cierta verdad salga al exterior y bos libre de la polución en la que vivimos.

Dicen que el beso de Erch Honeker y Leonidas Breznev en el muro de Berlín corre peligro. El arte es el vehículo mejor para corroer la realidad, sobre todo cuando ésta es turbia y gris como en la película. Y lo es porque es un vehículo que maneja energías y oderes de la imaginación. Esa es la virtud delarte, su verdadero ser. Ojalá hubira más películas como esta.

La eterna paradoja de una isla

Acercarse al mundo de la novela es cuando menos una tarea un tanto trabajosa, máxime si uno tiene como máxima de trabajo el ensayo, pero , en el caso de Michel Houellebecq, esa tarea necesita ser besbrozada en una labor de contrabanda. Todas las novelas de Hoellebeq son siempre en el fondo la misma: la desgracia de existir en este mundo tan hipermaxificado al servicio de la bestia. Cual es la bestia de los impulsos humanos, de las ataduras emocionales, de esa eterna cosa que nos humaniza que son los sentimientos de amor dependiente.

Reconozcámoslo, lo que señala Houellebecq es algo que podemos percibir con claridad, aunque el sintetizarlo en ocas palbras requiere de una ardua explicación biológica y cultural.

Y es que vivir es esa tarea de titanes, a sabiendas que el sufrimiento y el desaliento son mayores que las satisfacciones a mano. ¿Que pasaría,nos pregunta la novela, si un grupo visionario de excéntricos iluminados construyera una iglesia que pretendiera que la clonacióacabaría con el sufrimiento de los pesares de la crianza, de la reproduccción, de las trabas emocionales derivadas de la preservación del caudal genético? Lo han adivinado, se trata de la clonación como punto de partida. O de llegada. Porque Houellebecq da de lleno y da dos veces. En esta polémica novela, y o puede ser otra cosa toda vez que coge al toro por los cuernos, se trata del papel de las utopías, de las promesas de liberación, de toda esa caleidocópica rebatina que nos envuelve continuamente. ¿Queremos ser libres? ¿Y si el precio de la libertad es la deshumanización? Los protagonstas de la novela bucean, en una eterna búsqueda por el pasado de la especie a la espera de encontrar el momento en que todo se torció.

Un mundo sin humor y sin ironía es inviable en un lugar dedicado a la utopía. Al mismo tiempo, las cadenas de sufrimiento siguen su curso. No hay tiempo para las utopías en el mundo de los instintos. la consecuencia no puede ser más desalentadora ni más brutal. Y es que del infierno tenemos siempre pruebas en los demás y en nostros mismos. Cabria preguntarse si un mundo futuro como el que reterata MH no es aterrador, y de hecho lo es. El ego y los conflictos siguen su curso y una nueva barbarie amenaza a la humanidad. No queda más que decir, el conflicto está servido. Los conocimientos de tecnología de MH y su ubicación temporal en una isla, esa isla donde todo es posible o promisorio al búsqueda de una tierra de promisión que nos lleve mucho más lejos. Tan lejos que, como el personaje busquemos en la huida el retorno. Al final queda la sensación de encontara la posibilidad, tan sólo la posibilidad...

martes, 31 de julio de 2007

El lugar de los muchos lugares

La callle es un cuce, un devenir de devenires, un tránsito y tráfago constante. Probablemente si hubiera que elegir una música para la callle sería de Stravinski o de Ligeti, pero también de free jazz a lo Ornette Coleman. La lectura del libro de Manuel Delgado Sociedades movedizas, poene el énfasis en la multidemensionalidad de las callles, esos lugares poblados de almas en tránsito que, como en Nueva York, Bombay, Buenos Aires , Tokio o Barcelona pueblan estas cosmópolis del siglo xxi.
La callle es una aceleración constante, un lugar de tránsito, conficto pero otium y negotium. Lugar de vanidades y penas, lucha y fatigas , trotes y aventuras continuas, paisajes cambiantes , movilizaciones y desencantos. Lugar de juego y delirio de la noche, zurizurri d los motores, armazones de cemento en movimiento perpetuo, como un perpetuum mobile de disimetrias y paradojas. Allá se encuentran las clases sociales consumiendo droga, comprando en las rebajas o simplemente trabajando. Lugares que de tan invivibles se convierten en insustituibles. Degradación del medio ambiente, calor, ruidos , microclimas que conllevan el sambenito de un presente degradado, tal vez huido. Música de cañerías como en la novela de Bukowski, movimiento circular, envolvente , sin ningún punto de apoyo que nos permita observar desde una atalaya el horizonte de forma más clara. Nubes de paseantes, turistas, mendigos, policías, etc.
Búsqueda de sentido allá donde no lo hay, o tal vez demasiado sentido. Paradojas de la comunicación, trayectorias disímiles , en fuga, siempr zigzagueantes. Música de callejeros sin fin, zarandeos varios, depósito de desconfianzas, lugar, que como temiera acertadamente Freud, es el peso duro de soportar la cultura, con su carga de stres y malestar.
Movimientos en simbiosis, aleatorios es poco decir, tal vez epilépticos. Muros de incomunicación y desorden urbano. Fashion y multitudes. Trayectorias mudables, sinuosas, en continuo dharma, por decirlo a la manera hindú. Configuración de identidades sumergidas, o mejor solidaridades de identidades en tránsito. ASí es donde vivimos.

Grandes masas de voz

Aquelllos, que como un servidor, somos seguidores de ese genio grandilocuente y monumentalista llamada Wagner, y que como muchos millares de seguidores en nuestro país y fuera de él, aguardamos que lleguen estas fechas para seguir el festival de Bayreuth por la radio, sabemos de lo que es ser fiel a una emisora y a una música. No lo digo por egocentrismo ni megalomanía, sino que realmente siento que esta música está construida de tal manera que su tejido nervioso, sus células sonoras realmente emanan profundidad y hermosura. Ya sé que se dirá que fue el músico preferido de Wolf (y es verdad); también es cierto que Siegfried Wagner y otros no tienen un pasado ético muy recomendable y es cierto. Sin embargo, yo entro en las virtudes de la música, que gracias a esa veterana emisora que es Radio Clásica nos llega toods los veranos.

Comprobar las carreras tenorales de Sigfrido, las hazañas de las sopranos aunados a esa vorágine de sonido torrencial que emana, más bien fluye del fosos del teatro de la colina, es mucho. Monumentos de voz yo diría. Probablemente como wagneriano que soy, no soy todo lo fiel que debiera y, a veces hago zapping durante algunas horas, lo cual es tanto como dejar un discurso místico cortado. Pero ahora recuerdo que lo místico es continuo sólo en ocasiones.
Bayreuth es algo más que música. Ya sé que es una religión, fuera de la cual no se está en conexión de esa música por demasiado pesada y grave. Probablemente tengan razón en lo de grave, pero no en lo de pesada. Y es que Wagner, como Esquilo crea un mundo de fantasías y de subterfugios, pero en este caso para los conaiseurs, satisfactorio. ¿Truculencia tal vez? Si y no. Las adaptaciones en Bayreuth son un prodigio de luz y monumentalidad escénica. Atrás quedan esas ridiculeces de presentar a las walkirias en biciclñeta. Este año las adaptaciones esta´n tomando cuerpo y densidad por sí mismas.

La música de Wagner supone un viaje iniciático por un torrente de sonido que no cesa. Cuando apagas el receptor te encuentras maravillosamente cansado y entras en una noche de reposo. La sensualidad del Tristán supone, como diría mi muy adorado Pierre Boulez, un acta de bautismo de la música contemporánea. Aunque realmente lo dijo de la seminal obra de Stravinski La consagración de la primavera. Gracias a Radio Clásica por su excelente labor. Chapeau.

jueves, 12 de julio de 2007

El robo del secreto

Es un lugar común el hecho de que, para que exista una democracia efectiva, si tal cosa existe es preciso que exista la transparencia en los asuntos públicos. Conocemos el resultado de lo contrario: mayor control de la información, menor libertad, posibilidad de abuso de los derechos humanos...Todo un panorama que, no por parecer en la órbita del dèjá vu deja por ello de estar presente. Y es que el secreto es una fuente de poder. Francis Bacon dijo que el saber era poder dando así pie al recurso al mismo a la hora de saber. Hay secretos inconfesables y el hecho de que el poder lo utilice no deja de ser más que una manera de apropiación, toda vez que, en la eraa de los derechos de autor o de las patentes, estos no dejan de ser o estar disponibles. O eso creiamos.

Es bien sabido que los secretos se utilizan para silenciar a unos u otros. Para tapar las vergüenzas propias además de tener una cabeza de ventaja sobre los demás. Es el de utilizar varias barajas al mismo tiempo. Funcionarios corruptos que los saben utilizan estos mismos secretos como fuente de ventajas propias ya sea para el chantaje o el soborno, lo cual pone en peligro la democracia y las premisas en que se basas esta, ya sea la libertad de estar informado con claridad y no ser sujeto de lavado de cerebro, bien sea la libertad de juicio en que se basa la democracia. Todo ello está muchas veces en peligro por intereses espurios ya sea dando informaciones sesgadas en torno a catástofes, escándalos, etc. En la era de Internet el secreto parece todavía una fuente de robo de opinión intolerable desde todo punto de vista. Internet ha allanado la información con sus blogs, sus foros abiertso, etc pero los secretos de agencias oficiales, gubernamentales de las que provienen las noticias está presente. Siendo optimistas con la horizontalización de la información ahora cabría esperar una mayor transparencia.

Necesitamos menor sometimiento a la imagen cruda de los medios y más opinión si no queremos un mundo neoorwelliano. Sin embargo, creo que hay síntomas para ser optimista, por lo menos fragmentariamente.

Los lugares del porno

Suena un poco chocante eso de llamar así a una entrada de blog, pero de aquí en adelante pretendo hacer una intervención que permita una discusión aclaradora sobre un tema trufado de clichés y, como todos ellos ,acaparadores de toda la franja de verdada asequible o a la vista. Sobre el lugar del cliché habrá aquí un comentario más adelante.

La lectura del libro de Montes y Barba (cito por los apellidos) La ceremonia del porno además de gustosa y satisfactoria ha sido para mi una manera d adentrarme en un tema que reclama urgentemente atención, toda vez que en él inciden toda una serie de características semiológicas, simbólicas y sociológicas que están en la frontera de los estudios sociales o de las humanidades. Hablar de porno es hablar de imagen, de primer plano de detallles que, a primera vista pudieran escapar: los gestos atléticos de él, las posturas acobáticas de ella, los éxtasis paroxísticos, los gemidos de goce, etc. Todo ello rodeado de una acción minimal al servicio de unos diálogos de calentamiento. Inútil decir que es antiartístico toda vez que el despliegue de sabidurías iconolatras es tan evidente. No es poca cosa el hecho de que el desnudo es artístrico, de lo que se trata es de que este desnudo parece mecánico y sólo loes, en efcto, en el mal porno; aquel que deja indiferente.

Porque, en efecto, el porno es sugestión , hipnosis. El que observa porno se desvela, se descubre viendo porno. Ningún género más tributario del disfrute a solas o en compañía íntima, puesto que su poder dimana de esa sobreactuación en la que los actores están inmersos, como marionetas a disposición de un orden de cosas mutable o en un código flexible que incluyera todo un catálogo de dinámicas de actuación. Porque el porno es exigente. Exige verlo a solas, descubrirlo (si están fingiendo, el orden de los estertores, las posturas cambiantes, los climax,etc), revisionarlo, cerciorarse de su proximidad, de la fraseología desnuda de su catarsis.
Puesto que el porno o la imagen pornográfica está hecha de gestos guiñolescos, habría que esperar poco de ella. Sin embargo, el embaucamiento dura poco. Todo está expuesto, coreografiado. Aquí entrarían las críticas que se le suelen hacer: es falso, vulgar, banal, etc. Pero todas ellas incurren en el error de medir la imagen pornográfica por los patrones de una película convencional. El porno no es convencional toda vez que incurren en él las actuaciones más espontáneas. El porno es directo. Sus actores son iconos para el disfrute del espectador. De ahí el poder de provocación de lo porno.

Estos escenarios están siempre permutando. Ya sea en el salón con el piano, en un avión o en un coche lo importante es la dinámica de los gestos que inicia el poceso de su actuación. Porque ellos (los actores) se descubren gozando y sometiéndose al proceso de ser opbjetos. Por esta razón todas las críticas anteriores son del todo injustas. Pictures in motion.

miércoles, 27 de junio de 2007

Jugando con las identidades

Metafóricamente hablando jugar con las identidades es hilvanar piezas en el armazón de las ideas. Recrear o modelar conceptos en el aire que nos lleven por las ondas hertzianas del pensamiento sinuoso. Todo ello está en la obra de Aurora Suárez. El lenguaje empieza como una desviación, como un virus que transmite información, memes, ideas o meramente devaneos con las sombras. Pero todo ello con mucho humor, fantasía y buen gusto. Los fantasmas de la iconolatría están presentes en este viaje por la perversión de la imagen como desvelamiento.

Nada más que percepción en un entramado, tramoya o barahúnda de imágenes que trancriben en el aire la memoria, su memoria casi como agotándose agónicas en cada instante. Música tangencial que nos lleva más lejos, paráfrasis del instante vivido y experimentado que trasluce claroscuros o semiologías que Umberto Eco describiría como un lenguje modelo. O al menos en su búsqueda. Patrones que buscan su entronque en algo, rizomas de pensamiento irónico porque no puede huir más que rflejándose en él. O todo un entronque con la búsqueda de menos pantallas para huir o como la fantasía nos es pertinente hoy en día.

Salvar, salir con el ánimo conjunto de una doble operación de cifrado, de tejimiento y destejimeinto: el chiste y su apropiación. Lenguajes del deseo allí donde no queda nada más que un locus adyacente, posibilista,absurdo. El lenguaje y sus símbolos en su selva particular o como nos llevamos, se nos llevan los semiomas o los idiolectos a la manera de Eco. Re-aproximación y certidumbre de un topos más utopos, esta vez por la poesía del humor y el fantasma de la circunvalación de la publicidad transgredida. Lugares y pertenencias como un baúl de viaje que tomar. Tren de posibilidades o vehículo para el comentario veloz, audaz. No ningunear sus semiomas, sus no instalaciones en ningún lugar. Poética de lo dicharachero y certidumbre de lo contingente en lo banal. He ahí el trabajo de Aurora.

viernes, 8 de junio de 2007

Sobre la obscenidad

Titular una entrada de mi blog así puede que no sea una buena idea, toda vez que cada vez que se cita el término, nos ponemos a la retaguardia, pero en todo caso prometo hacerlo con desinterés pero al tiempo con tino (el que pueda). Lo obsceno supone una paráfrasis de lo evidente, un decir más que un insinuar. Entre el gesto y la acción provocativa media una distancia de denotación más que de conotación. De ahí el plano molesto de la misma. habría que buscar en la memoria de la literatura considerada maldita para ver que ese cantar es el de la censura. Si vivieramos en una sociedad dionisíaca, como quería Nietzsche, esa distancia estaría soslayada, aunque el filósosfo alemán hablaba de contención en algunos casos.

Quien dice literatura dice pintura o artes plásticas, pues es de la naturaleza de lo visual que lo grotesco se desnuda. Si hubiera que hablar de arquitectura del deseo, en esa expresión tan deleuziana, del actuar más que del decir, lo obsceno está reservado al provocador, al loco, al iconoclasta, etc, toda esa parafernelia de la construcción de un lenguaje que nos motiva, nos seduce o simplemente nos asquea. Entre Terry Gilliam y sus fantasias escatológico psicodélicas y La Fura dels Baus media mucha distancia, esa misma distancia que hace que un plano virado en cine haga que el iris reaccione o no al mismo. Lo pornográfico, se dice, es el grado cero del deseo o su soslayamiento total en arasa de una sexualidad primitiva. Habría que matizar que no tanto. Si me interesa este tema es desde un punto de vista intelectual, de búsqueda de indagación cuasidetectivesca. Traslación de resultados, racord de lo absoluto en un instante, paronomasia de lo egomaniaca destructivo, lo obsceno impone un orden de cosas del que es difícil salir indenme si no se trata de forma desapasionada. Sin embargo, las grandes creaciones tipo Ulises de Joyce no serían lo mismo sin esos rasgos de exceso. Quien dice el Ulises dice literatura tipo Aragon o Apollinaire. Hay cierta atracción de lo maldito por la literatura o de la literatura por lo maldito. No estoy abogando aquí por una idolatría de lo chabacano. Recuerdo que El almuerzo desnudo de Burroughs suscitó ciertas emociones en mi y llamó poderosamente la atención de alguien que conocía. No cabe duda de que la provocación es una noticia de un más acá, meca de toda intransigencia de lo superfluo o sencillamente traslación de lo banal a lo real en forma de dardo.

Lo verdaderamente obsceno sería aquello que de tanto ser prometido es derrochado en un instante. Ee ahí lo mundano, lo trangresor. De ahí lo inquietante.

Egon Schiele - Dos mujeres.

Asi es el ritmo

Antaño, la música clásica era tenida por algo elitista, aburrida y meridianamente snob, si te pillaba con esas ínfulas de enteradillo dispuesto a todo o a explicarlo a quien sea, lo cual no es que haya desaparecido a la luz del público y de la media de edad del mismo que va a los conciertos. La aparición de películas tan estimulantes, creativas y gustosas como Esto es ritmo, un muy buen documental al albur de una obra sofisticada y asaz cerebral pero sensitiv al mismo tiempo, como es La consagración de la primavera de Igor Stravinski, supone un paso de gigante a la hora de encarar con paciencia, amistad un texto que se antoja colorista pero vivaz.

La elección de sir Simon Rattle en el podio de la Filarmónica de Berlín es todo un acierto. Sir Simon va describiendo con mano maestra los mistrios de la consagración, al tiempo que se desprende toda una enseñanza sobre la vida. Es por ello que la música va pespunteando la narración, mientras unos jóvenes aprenden toda una lección de comportamiento ante la viada. La música es quizá la más aérea de las artes, por lo que es la más esbelta, quizá con permiso de cierta escultura. La música es esa mujer que todavía no asoma , casi como si fuera con una copa en la mano de la que se libase el misterio de la búsqueda de la felicidad. Habría quien diría que la música nos deja perplejos, hace flotar el espíritu y puede que tengan razón.

De otra parte, y ya entrando de lleno en la esencia de la película, Stravinski nos habla a través de Rattle con esos obstinatos de cuerda, esas percusiones y esos metales o con el stiletto de las cuerdas, casi en agonía. No es que la música sea la estrella de la película. La verdadera estrellla de la misma son los jóvenes que, desinterresados y aburridos al principio, encuentran toda una verdadera manera de expresar sus emociones a través del lenguaje corporal. Este elegante y sensible film demuestra que se puede aprender. Que la vida es una enseñanza y que podemos encontrarnos con la música. De ahí el poder transformador de la misma, de ahí su turbadora presencia. Uno sale con multitud de sensaciones maravillosa de lsala de proyección, pero sobre todo con ideas creativas, esas que tanta falta nos hacen en este mundo tan gris y plano por momentos.

Puede que el bloque al que nos enfrentamos en la actualidad, ese que hace el mundo tan sordo a a la belleza, tan poco alegre (basta ver la televisión para cerciorarse de esto mismo) nos impela a pasar por la existencia con caras de pocos amigos. Una de las películas que pueden cambiar el ánimo es esta. Falta nos hace. Disfruten de la misma: Se lo agradecerá su salud creativa.

viernes, 25 de mayo de 2007

Apuntes para una campaña coñante

Seré breve, pues en política es una virtud. Quiero decir hablando de política como ciudadano, es decir como ussuario del autobús de lo público: esta campaña ha demostrado que la política, lejos de su antaño añorada tarea como gestora de lo público, está más lejos de la realidad cada día y, además, es cada día una fuente para el olvido, la demagogia, la trampa o el chovinismo electoral.
Estos rasgos, que no son pocos, están más que meridianamente claros si tenemos en cuenta que se utilizan memorias del pasado para exculpar miserias del presente, tanto cuanto que los gestores administrativos son cada día más indiscernibles de managers o de sacerdotes publicitarios. Hacerlos caso es darles bastante importancia. Decir que la política es un cauce es tanto como decir que los ríos tiene su curso apalabrado. No obstante, como somos ciudadanos de la polis, a veces nos atañen estos asuntos.

Así, cuando se dice que se observa un desgaste de lo ópinión pública, habría que ver primero si es debido más bien a la mediocridad del político o más bien a la grandilocuencia, el pesebrismo garantizado, el clientelismo actualizado y cotidiano, la sedición de algunos políticos disfrazada de amiguismo(como las deslealtades de los nacionalistas, las radicalidades ad hoc y las descalificaciones sin cuento), en fin todo un panorama.

Así que vote usted si quiere. O cómprese un disco compacto. Al fin y al cabo es casi lo mismo.

Sobre la inoperancia de definirse como creyente

Puede parecer que ser creyente e s una cosa que exculpa de explicaciones, pero precisamente ahora que no sé si hemos visto de todo, pero que coincidir mínimamente con las opiniones mayoritarias se califica de suave desmovilización, como estar con las minorías es señal de elitismo. Lo cierto es que no voy a hablar aquí de creencias religiosas, probablemente las más belicosas intolerantes de todas, sino de creencias y datos.

Para tener una crencia se tiene primero que hacer un ejercicio de afirmación, tanto más cuanto que afirmar es ya decir en primera persona. Es ahí, de ese tremendo factum de la realidad que queremos y deseamos frente a la que es, que sólo un poderoso discernimiento nos ayuda en la tarea de descubrir una mínima verdad. De lo tautológico se encarga ya el discurso, la construcción, la familia o la educación. Decir que se tiene una creencia es una idea, entendida esta en su sentido de eidos o imagen, tan fuerte como decir que la Luna es una amenaza para los cristianos porque aparece en el ideario del islam esta vez en su mitad, cuanto no más completa, o que el vino avinagrado es bueno para endulzar.

Pero además es que las creencias se oponen a la verdad en no otra menor manera Esta es en que operan como virus que contaminan, como los virus informáticos por microprogamas que lanzan ataques. Esta es quizá la más peligros de todas. Al final lo bueno sería no sólo hacer un buen análisis, sino observar, analizar, describir y sopesar. Eso que nos hizo grandes en el pasado, pero siempre con el matiz de lo nuevo, como si todo fuera nuevo a cada instante.

Al final, el juego de las realidades es una colección de trampas y spejismos que es muy difícil sobrellevar. De ahí su dificultad. De ahí la extraña belleza de la filosofía.