miércoles, 22 de diciembre de 2010

Adiós a la verdad

Estos días estoy ocupado con un libro, de nuevo de Gianni Vattimo, llamado Adiós a la verdad. No se trata de que tengamos que decir u olvidarnos de llegar a la verdad, cualesquiera cosa que eso sea o exista la veradad. Uno no cree en verdaddes absolutas, de ahí que rechace los monoteísmos o los ersatz totalitarios que supusieron Hitler o Stalin. De lo que se tarta es de que todavía hay quien, amparándose en absolutos quiere imponer en el discurso toda la dosis de verdad o ser la verdad. De ahí que Vattimo, enemigo como es de todo absolutismo y padre de una filosofía del diálogo que no de laa confrontación, diga que todo aquel que aspira por todos los medios a imponer su verdad aspira a la dominación sobre el otro.
Así que si alguien les quiere evangelizar sobre cualquier tema ya saben a que atenerse.

Wikileaks y la escoba

Lo que me pareció incompleto al hablar de Wikileaks es que lo que queda claro a partir de ahora es que la sombra de la basura planea sobre estas supuestas democracias. Ahora, hay dos formas y son la mismam de llegar al mismo sitio, y Putin, Sarkozy o Berlusconi y Zapatero tienen genta que aclara sus intenciones. Es como si alguien hubiese sacado la escoba de debajo de la alfombra donde siempre se mete el polvo y por fin lo hubiera barrido.
Naturalmente, los poderes fácticos ya están preparando algo para acallar al disidente. Ahora se trata de intentar procesarlo, detenerlo y condenarlo por espionaje, algo así como que si lo hacemos en nombre de la democracia nosotros está bien, pero si alguien se atreve a denunciar la componenda semejante le partimos la cabeza. Lo que demuestra que el Estado, los estados y en nombre del capital financiero son capaces de todo. Alguna vez leí que el Estado se fundó vendiendo protección, asegurándose al missmo tiempo de que el que no la pagara sufriera las consecuencias. Ahora lo veo claro