jueves, 20 de diciembre de 2007

Salvándonos a plumazos y a inciensazos

La última encíclica papal , o más bien la última fatwa sin víctimas propiciatorias demuestra que la Iglesia católica está en una postura incómoda, sobre todo en estos tiempos que corren. La arrogancia y soberbia que desprende la encíclica que condena cualquier atisbo de racionalidad(ya se sabe que la racionalidad y el espíritu religioso no son muy buenos amigos) demuestran una deshonestidad intelectual y ética inaudita si no fuera porque de lo que se trata es de dictar non sequiturs o normasmorales vinculantes en lo moral como principios indivisibles y absolutos. Recordemos que la moral cree tener autoridad sobre las costumbres , mientras que la ética sólo es un juicio de elección, sólo que solo es buena ética si es respetuosa y racional con lo que es justo y libre. Por ello la ética se sitúa en una postura de juicio continuo sobre lo que se debe optar, no como un deber sino como un hacer mejor, maximizable sin duda.
Pero lo que demuestra la postura papal es que la Iglesia además de vivir en su mundo dualista, platónico y preconciliar, que eso sería lo fácil, aunque hay mucho de ello sin duda, es que la potestad de aterrorizar y atenazar por la fuerza se ha diseminado al ucaso.En realidad se trata de disciplinar al creyente y al no creyente, en tiempos que son propicios a la ética a la carta, al laicismo y al desinterés por lo religioso. La Iglesia sufre una gran crisis de vocaciones que unido a la profusión de símbolos que circundan nuestro calendario nos recuerdan que el carisma y las prebeendas oficiales han de ser recuperradas. En ese camino entra esta encíclica que nos quiere meter a todos en cintura. Sólo que como todavía existe libertad de conciencia , por lo menos ese puede elegir. No será la ciencia la que la avance gracias a la religión. Me estoy refiriendo a la investigación en células madre(que ahora se pueden extraer del cuello,de la saliva y de la piel)o cuestiones éticas como la utanasia y otras afines. LO bueno de una cuestión ética es el permamente debate, pero su consideración rigurosa sin excluir ninguna posibilidad en la argumentación.
Así que ya lo saben Benedicto anda dando inciensazos a diestro y siniestro. Tengan cuidada no les haga un chichón.

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