En las múltiples lecturas que me ocupan a veces dejo un hueco para alguna novela que, por azares de la curiosidad(nada mejor que ésta para descubrir en sentido lato)quiero dejar para ocupar algo del tiempo de ocio o de trabajo (que viene a ser lo mismo) intelectual, En estos momentos me ocupo de una fulgurante novela de Cormac McCarthy entitulada Meridiano de sangre. La verdad que el tipo se las trae con eas descripciones someras pero como de fuego, esa superposición cuasicinematográfica gore de las escenas, esos diálogos secos pero certeros. ASí que no la puedo dejar. No, ni aunque lo intente.
Lo más interesante es la musicalidad de la prosa, dura y sarmentosa, plagada de la aspereza de un desierto fronterizo, que se adivina espacio de miserias y desencantos, de búsqueda de fortuna(la que sea, aún a costa de ejercer lo más innoble), pero lo más sorprendente es que el esta novela trata sobre el Mal, así con mayúscual. De donde está el mal, como adviene, como nace como una gota insospechada en cada átomo de la novela, en una espiral inengable de paroxismo. Se adivina la atracción del mal, ese empuje vertiginosos hacia la nada, allá donde las cosas dejan o suspenden los sentidos, quizá porque nunca tuvo sentido. Estos personajes están a la búsqueda de una identidad que se les ha escatimado, o que ya simplemente ha juido a zonas oscuras y turbias. Lo turbador de la novela reside en este juego de espejos en el que el autor es un hiperrealista desmesurado, un observador paciente o un característico paisajista de laa desesperación. Sin embargo, los personajes de Mc Cormac no resoplan, ni siquiera se preguntan nada. Quizá sea que detrás de tanto lirismo reside la frontera de la falta de sueños , allá donde quizá los sueños ya no engan lugar.
jueves, 21 de febrero de 2008
No es tan bueno ser religiosd
Quizá una de las cosas más comunmente aceptadas, cual apriorismo innegable, es la tautología de que ser religioso es ser bueno. Esto, que pareciera un locus cuasiestablecido, no lo es tanto si tenemos en cuenta que la religiosidad no exime, sino más bien atenúa los sentimientos de egoísmo, crueldad y cobardía moral. Todo ello, así afirmado, parece un a demanda judicial, cual sumario de desavenencias y toda laya de desafortunadas ideas preconcebidas. Por ello quiero detenerme en vartios hechos:allá donde el espíritu religioso es más acendrado, los crímenes son mayores(como en los estados colorados de los Estados Unidos).Otro es que los sentimientos de los teístas y religiosos hacia aquellos que disienten de sus categóricas e indiscutibles afirmaciones,son de un odio que roza la patología, con mensajes como "Dios le perdone, pero ojala tenga una enfermedad incurable", y en un tono similar deseando todo tipo de males a quienes critican el dogma religioso, incluso deseándoles la muerte.
Esto, no por menos conocido , es menos significativo. Lo cuenta Richard Dawkins; en su notable libro El espejismo de Dios, un colosal ensayo que estoy a punto de acabar, y que está siendo un éxito en las librerías.
Pero entrando de lleno en temas de ética , una visión unitario y cabal de la Biblia no resiste el más mínimo atisbo de eticidad. Se me dirá que la Biblia es una metáfdora, perro los creyentes lo toman al pie de la letra¿cual es la metáfora?Sin duda, un acercameinto honesto deja traslucir fallos de integridad moral a todos los niveles. No nos vale con explicaciones piadosas ni salidas por la tangente, la Biblia no es un libro de ética. De lo que se trata es de separar lo arbitrario e injusto de la mente de los hombres. Pues si la ignorancia es como una carcoma, noi cabe duda que más tarde o más temprano intentará comernos como un maelstrom. Que la mente de los hombres sea libre depende de su voluntad a la hora de rechazar lo arbitrario, irracional y analizar los juicios con más tino. Para que una sociedad sea madura se necesita una crítica continua, si no se ejerce , incluso en aquellas cuestiones resbaladizas, sobre las que se ha tropezado una y mil veces, el camino está abonado a creer en cualquier cosa o al absolutismo moral más lancinante.Por ello creo que, humildemente, la religiosidad no es tan buena como la pintan.
Esto, no por menos conocido , es menos significativo. Lo cuenta Richard Dawkins; en su notable libro El espejismo de Dios, un colosal ensayo que estoy a punto de acabar, y que está siendo un éxito en las librerías.
Pero entrando de lleno en temas de ética , una visión unitario y cabal de la Biblia no resiste el más mínimo atisbo de eticidad. Se me dirá que la Biblia es una metáfdora, perro los creyentes lo toman al pie de la letra¿cual es la metáfora?Sin duda, un acercameinto honesto deja traslucir fallos de integridad moral a todos los niveles. No nos vale con explicaciones piadosas ni salidas por la tangente, la Biblia no es un libro de ética. De lo que se trata es de separar lo arbitrario e injusto de la mente de los hombres. Pues si la ignorancia es como una carcoma, noi cabe duda que más tarde o más temprano intentará comernos como un maelstrom. Que la mente de los hombres sea libre depende de su voluntad a la hora de rechazar lo arbitrario, irracional y analizar los juicios con más tino. Para que una sociedad sea madura se necesita una crítica continua, si no se ejerce , incluso en aquellas cuestiones resbaladizas, sobre las que se ha tropezado una y mil veces, el camino está abonado a creer en cualquier cosa o al absolutismo moral más lancinante.Por ello creo que, humildemente, la religiosidad no es tan buena como la pintan.
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