jueves, 25 de octubre de 2007

El robo del secreto II

En un post anteriro cometí el excso de confianza o la ingenuidad más bien de creer que un avance en las libertades significaría un mayor acceso a lo restringido, y con ello una menor censura informativa. Sin duda alguna me dejé llevar de un exceso de optimismo que, a la luz de los hechos de Myammar o la noticia desalentadora de que los motores de grandes operaddores de Inetrnet estaban faciltando, con su connivenccia en materia de pactos con gobiernos nada procclives a la libertad como China y muchos otros la represión, eliminanado de la memoria palabras clave.
Estos trisstes hechos demuestran que una vez que se cconoce una informacción privilegiada, el uso es más que discrecional. Alá donde se conrola un hueco de información la variante es hacia la rrebatina del poder o la carrera or estra aventajado para poder chantajear al adversario. En fi así somos.

La fascinación o el peso de las marcas

En un libro del siempre estimulante Gilles Lipovetsky , en colaboración con Elyette Roux se detallaba la irresistible ascención del lujo, no esta vez como promoción y gasto social superfluo, sino atendiendo esta vez a sus componentes históricos y sociológicos más conspicuos. Y es que a más consumo se incrementa la selección o la búsqueda de lo raro a precio novedoso. A mayor difusión de las marcas, menor equidistancia entre comprador y producto. Las paradojas son infinitas, pero si bien subsiste un consumo de hiperlujo sólo accesible a los privilegiados, también es cierto que el producto de lujo proporciona mayor bienestar a más capas sociales.
Del lado de Elyette Roux se estudia la moda como ámbito de la dinámica del consumo , en sus facetas industriales y espectaculares en el aumento del consumo. Lo que resalta del libro de estos dos más que agudos polemistas , es que, toda vez que se estudia u fenómeno como el del lujo, losesquemas se desdibujan, al menos los esquemas tradicionales, aquellos de Veblen o Weber, en cuanto a lo que podríamos llamar el hiperciclo de consumo o la profusabilidad líquida del consumo.
Y es que la interfaz del consumo operatorio es de tal índole que , una vez que nos hallamos ante un fenómeno contingente pero dinámico, las normas se diluyen una tras otra. La pluralidad y el riesgo en el lujo son , a modo de frentes oblicuos, una curva en espiral. Puede que ras os años setenta y los ochenta, en que el consumo era el rey por antonomasia haya venido la espacialización del mismo en una pluralidad de universos egoístas, entendidos, esta vez si, como afirmación monádica del entorno.
El uso o el abuso de un producto , es de esta manera , un microincidente de la sociedad de consumo elevada a la categoría de reina de todas las cosas, pero a satisfación del consumidor, a la carta.La pertinencia de ese enfoqueradica en su dimensión de desmitificación, pero también en su aletoriedad yperturbador ciclo de especialización.Es así como legamos al efecto placebodel consumo conspicuo.

miércoles, 17 de octubre de 2007

Qué tipo de democracia

Guiarse por las intuiciones es arduo además de poco claro. Puede conducir a cierta ceguera , propia de quienes creen en los hechos a priori o en las factualidades broncas de las ideas preconcebidads. Creer que la democracia es un sistema perfecto a estas alturas , creo que nadie serio lo cree. Pero creer que la democracia es el remedio o panacea para cualquier mal endémico es como creer que existe una máquina a disposición de los goberanates para creara el arco iris o el maná para todo el mundo.
Es probable que democracia sin mercado o sin el mercado no sea un hecho tamn natural . Miremos el caso de China si no para darnos cuenta de que no es un binomio tan avaenido como creíamos. El capitalismo actual genera abundancia para todos , sólo falta repartir el pastel. Pero los comensales se sienten estafados y reclaman más parte en el mismo. Los ciudadanos, a menudo se proclaman como víctimas propiciatorias de un sistema caduco que tiene en las representaciones porponcionales más poder para los partidos que para los ciudadanos. A la hora de la verdad no decide el ciudadano. El consumidor requiere más bienes, más acceso(a Internet, por ejemplo) pero los políticos solo piensasn en los votos como en un botín a repartir. El controlo de los media tampoco es muy halagüeño, dado que generan más confusión (aunque ahora existen esferas de neopoderes como la blogosfera e Inetrnet) que claridad, aceleran laacumulación de informaciones y no aportan mucha clariada al debate, cuando no crispación, toda vez que dependen de grandes grupos mediáticos. Pero el mercado manda y obsequia al consumidor con más bienes, mientras que el contribuyente rclama más ayudas. Ayudas que es difícil de propagar en un estado del bienestar defendible para el futuro. Había que vislumbrara que política más democrática, si es que la necesitamos, cabría evaluar. Lo cierto es que es un sistema obsoleto y caduco, cuando no deficiente. Habría que ver si la alternativa, como dice Arsitóteles es la tiranía, no valdría la pena el viaje. Una alternativa sería las listas abiertas. Pero puede que viniera la parte de consumidor de nuevo a regular la materia. En fin, nada es definitivo. Ni siquiera este sitema político. Si se abolió la esclavitud y era impensable en ell siglo xix, porque no un sistema mejor.

Ebriedad porque no hay más remedio

Dado que las políticas para la prevencióo de la drogadicción tieenen más de desideratum y paternalismo, como que las vías represivas seguidas desde las políticas maestras que se siguen en el mundo han fracasado , hora es ya de legalizar la cuestión de las drogas. Legalizar o poner en orden una materia intrincda, tiene mucho de aparataje internacional, sobre todo en materia de puentes e ingeniería legislativa. Cabría preguntarse si de, una vez, sería una panacea para el asunto. En cualquier caso, no puede ser peor que la actual situación.
Podríamos decir que borrachos o ebríos poco adelantamos para una más clara intelección de la realidad. Mas , la actual vía represiva sigue más bien políticas de caballo perdedor. Habida cuenta que el consumidor es el rey, y más valdría preguntarse por cuanto, en puridad no se debería de negar el derecho a consumir con cierta seguridad un producto o mercancía más. La actual política hya generado narcoestados cada vez más poderosos, que van desplazando sus cuarteles a medida que se les reprime. Si además vemos lo que sucede a nivel de corruptelas y la magnitud y la escala del negocio y el fraude que conlleva su actual situación, más valdría una política catualizada y creativa y no más de lo mismo.
Actualmente hay corporaciones transnacionales vinculadas a las grandes mafias, con sede en otros países, así como servicios secretos vinculados con la mercancía. Estos magnates disponen de abogadfos, sedes internacionales, cuentas en paraísos fiscales, negocios pantalla,etc. Todo un entramado que mueve a nivel mundial más que cualquier otro negocio. Cabría preguntarse si esto sería así de no seguir las políticas represivas.
Me dirán que esto no es nuevo. Ni siquiera se puede decir que estas ideas se hayan esgrimido con más denuedo en el pasado. Pero en vez de ello tenemos una cada vez mayor incautación de narcóticos, más funcionarios corruptos y más gente en la cárcel. No medigan que la situación no es kafkiana. Probablemente no queda más remedio que poener en día el asunto de las drogas con control farmacéutico. En el pasado todo aquello que ha sido puesto al día no ha tenido porque supoener una epidemia posterior. Es más, hay muchas posibilidades de que el consumo disminuya. Lo actual lleva a un callejón sin salida y a las pruebas me remito. En lugar de tratr el asunto como algo criminal habría que tratarlo más medicamente. Si estas sustancias existen es lícito el acceso aellas aunque no recomendable.
En esta materia es más probable que nos hallemos con el cococ cada vez más feo con la actual política parapolicial y criminal . Y lo digo porque los delitos son cada vez más difusos y permeables, como demuestra el hecho de que muchas veces prevenir un delito de estas características, suponga situaciones cuasicrinales al mismo tiempo.
Asi que en vista del actual panorama , bueno es que tengamos cierto acceso a la ebriedad por que no hay más remedio.