martes, 31 de julio de 2007

El lugar de los muchos lugares

La callle es un cuce, un devenir de devenires, un tránsito y tráfago constante. Probablemente si hubiera que elegir una música para la callle sería de Stravinski o de Ligeti, pero también de free jazz a lo Ornette Coleman. La lectura del libro de Manuel Delgado Sociedades movedizas, poene el énfasis en la multidemensionalidad de las callles, esos lugares poblados de almas en tránsito que, como en Nueva York, Bombay, Buenos Aires , Tokio o Barcelona pueblan estas cosmópolis del siglo xxi.
La callle es una aceleración constante, un lugar de tránsito, conficto pero otium y negotium. Lugar de vanidades y penas, lucha y fatigas , trotes y aventuras continuas, paisajes cambiantes , movilizaciones y desencantos. Lugar de juego y delirio de la noche, zurizurri d los motores, armazones de cemento en movimiento perpetuo, como un perpetuum mobile de disimetrias y paradojas. Allá se encuentran las clases sociales consumiendo droga, comprando en las rebajas o simplemente trabajando. Lugares que de tan invivibles se convierten en insustituibles. Degradación del medio ambiente, calor, ruidos , microclimas que conllevan el sambenito de un presente degradado, tal vez huido. Música de cañerías como en la novela de Bukowski, movimiento circular, envolvente , sin ningún punto de apoyo que nos permita observar desde una atalaya el horizonte de forma más clara. Nubes de paseantes, turistas, mendigos, policías, etc.
Búsqueda de sentido allá donde no lo hay, o tal vez demasiado sentido. Paradojas de la comunicación, trayectorias disímiles , en fuga, siempr zigzagueantes. Música de callejeros sin fin, zarandeos varios, depósito de desconfianzas, lugar, que como temiera acertadamente Freud, es el peso duro de soportar la cultura, con su carga de stres y malestar.
Movimientos en simbiosis, aleatorios es poco decir, tal vez epilépticos. Muros de incomunicación y desorden urbano. Fashion y multitudes. Trayectorias mudables, sinuosas, en continuo dharma, por decirlo a la manera hindú. Configuración de identidades sumergidas, o mejor solidaridades de identidades en tránsito. ASí es donde vivimos.

Grandes masas de voz

Aquelllos, que como un servidor, somos seguidores de ese genio grandilocuente y monumentalista llamada Wagner, y que como muchos millares de seguidores en nuestro país y fuera de él, aguardamos que lleguen estas fechas para seguir el festival de Bayreuth por la radio, sabemos de lo que es ser fiel a una emisora y a una música. No lo digo por egocentrismo ni megalomanía, sino que realmente siento que esta música está construida de tal manera que su tejido nervioso, sus células sonoras realmente emanan profundidad y hermosura. Ya sé que se dirá que fue el músico preferido de Wolf (y es verdad); también es cierto que Siegfried Wagner y otros no tienen un pasado ético muy recomendable y es cierto. Sin embargo, yo entro en las virtudes de la música, que gracias a esa veterana emisora que es Radio Clásica nos llega toods los veranos.

Comprobar las carreras tenorales de Sigfrido, las hazañas de las sopranos aunados a esa vorágine de sonido torrencial que emana, más bien fluye del fosos del teatro de la colina, es mucho. Monumentos de voz yo diría. Probablemente como wagneriano que soy, no soy todo lo fiel que debiera y, a veces hago zapping durante algunas horas, lo cual es tanto como dejar un discurso místico cortado. Pero ahora recuerdo que lo místico es continuo sólo en ocasiones.
Bayreuth es algo más que música. Ya sé que es una religión, fuera de la cual no se está en conexión de esa música por demasiado pesada y grave. Probablemente tengan razón en lo de grave, pero no en lo de pesada. Y es que Wagner, como Esquilo crea un mundo de fantasías y de subterfugios, pero en este caso para los conaiseurs, satisfactorio. ¿Truculencia tal vez? Si y no. Las adaptaciones en Bayreuth son un prodigio de luz y monumentalidad escénica. Atrás quedan esas ridiculeces de presentar a las walkirias en biciclñeta. Este año las adaptaciones esta´n tomando cuerpo y densidad por sí mismas.

La música de Wagner supone un viaje iniciático por un torrente de sonido que no cesa. Cuando apagas el receptor te encuentras maravillosamente cansado y entras en una noche de reposo. La sensualidad del Tristán supone, como diría mi muy adorado Pierre Boulez, un acta de bautismo de la música contemporánea. Aunque realmente lo dijo de la seminal obra de Stravinski La consagración de la primavera. Gracias a Radio Clásica por su excelente labor. Chapeau.

jueves, 12 de julio de 2007

El robo del secreto

Es un lugar común el hecho de que, para que exista una democracia efectiva, si tal cosa existe es preciso que exista la transparencia en los asuntos públicos. Conocemos el resultado de lo contrario: mayor control de la información, menor libertad, posibilidad de abuso de los derechos humanos...Todo un panorama que, no por parecer en la órbita del dèjá vu deja por ello de estar presente. Y es que el secreto es una fuente de poder. Francis Bacon dijo que el saber era poder dando así pie al recurso al mismo a la hora de saber. Hay secretos inconfesables y el hecho de que el poder lo utilice no deja de ser más que una manera de apropiación, toda vez que, en la eraa de los derechos de autor o de las patentes, estos no dejan de ser o estar disponibles. O eso creiamos.

Es bien sabido que los secretos se utilizan para silenciar a unos u otros. Para tapar las vergüenzas propias además de tener una cabeza de ventaja sobre los demás. Es el de utilizar varias barajas al mismo tiempo. Funcionarios corruptos que los saben utilizan estos mismos secretos como fuente de ventajas propias ya sea para el chantaje o el soborno, lo cual pone en peligro la democracia y las premisas en que se basas esta, ya sea la libertad de estar informado con claridad y no ser sujeto de lavado de cerebro, bien sea la libertad de juicio en que se basa la democracia. Todo ello está muchas veces en peligro por intereses espurios ya sea dando informaciones sesgadas en torno a catástofes, escándalos, etc. En la era de Internet el secreto parece todavía una fuente de robo de opinión intolerable desde todo punto de vista. Internet ha allanado la información con sus blogs, sus foros abiertso, etc pero los secretos de agencias oficiales, gubernamentales de las que provienen las noticias está presente. Siendo optimistas con la horizontalización de la información ahora cabría esperar una mayor transparencia.

Necesitamos menor sometimiento a la imagen cruda de los medios y más opinión si no queremos un mundo neoorwelliano. Sin embargo, creo que hay síntomas para ser optimista, por lo menos fragmentariamente.

Los lugares del porno

Suena un poco chocante eso de llamar así a una entrada de blog, pero de aquí en adelante pretendo hacer una intervención que permita una discusión aclaradora sobre un tema trufado de clichés y, como todos ellos ,acaparadores de toda la franja de verdada asequible o a la vista. Sobre el lugar del cliché habrá aquí un comentario más adelante.

La lectura del libro de Montes y Barba (cito por los apellidos) La ceremonia del porno además de gustosa y satisfactoria ha sido para mi una manera d adentrarme en un tema que reclama urgentemente atención, toda vez que en él inciden toda una serie de características semiológicas, simbólicas y sociológicas que están en la frontera de los estudios sociales o de las humanidades. Hablar de porno es hablar de imagen, de primer plano de detallles que, a primera vista pudieran escapar: los gestos atléticos de él, las posturas acobáticas de ella, los éxtasis paroxísticos, los gemidos de goce, etc. Todo ello rodeado de una acción minimal al servicio de unos diálogos de calentamiento. Inútil decir que es antiartístico toda vez que el despliegue de sabidurías iconolatras es tan evidente. No es poca cosa el hecho de que el desnudo es artístrico, de lo que se trata es de que este desnudo parece mecánico y sólo loes, en efcto, en el mal porno; aquel que deja indiferente.

Porque, en efecto, el porno es sugestión , hipnosis. El que observa porno se desvela, se descubre viendo porno. Ningún género más tributario del disfrute a solas o en compañía íntima, puesto que su poder dimana de esa sobreactuación en la que los actores están inmersos, como marionetas a disposición de un orden de cosas mutable o en un código flexible que incluyera todo un catálogo de dinámicas de actuación. Porque el porno es exigente. Exige verlo a solas, descubrirlo (si están fingiendo, el orden de los estertores, las posturas cambiantes, los climax,etc), revisionarlo, cerciorarse de su proximidad, de la fraseología desnuda de su catarsis.
Puesto que el porno o la imagen pornográfica está hecha de gestos guiñolescos, habría que esperar poco de ella. Sin embargo, el embaucamiento dura poco. Todo está expuesto, coreografiado. Aquí entrarían las críticas que se le suelen hacer: es falso, vulgar, banal, etc. Pero todas ellas incurren en el error de medir la imagen pornográfica por los patrones de una película convencional. El porno no es convencional toda vez que incurren en él las actuaciones más espontáneas. El porno es directo. Sus actores son iconos para el disfrute del espectador. De ahí el poder de provocación de lo porno.

Estos escenarios están siempre permutando. Ya sea en el salón con el piano, en un avión o en un coche lo importante es la dinámica de los gestos que inicia el poceso de su actuación. Porque ellos (los actores) se descubren gozando y sometiéndose al proceso de ser opbjetos. Por esta razón todas las críticas anteriores son del todo injustas. Pictures in motion.