sábado, 16 de abril de 2011
Se repite la historia
Tras casi un mes de intervención internacional en Libia, las cosas parecen no estar tan claras. Obviamente, los intereses petrolíferos del maná que para la economía occidental supone el petróleo están detrás de este conflicto. Parece que la historia se repite esta vez, como en 1973, cuando Gadafi tuvo una situación similar. También entonces la economía internacional tembló, y también entonces el grifo del petróleo parecía que el altísimo nivel de calidad del petróleo libio era un bien muy preciado para occidente. Si el objetivo es echar a Gadafi del poder, no está tan claro que convenga internacionalmente para los líderes o a sus ojos favorecer a los rebeldes. Así parece que la guerra se eterniza y echar a Gadafi se convierte en un soliloquio que no deja resquicio a lo que parece más bien un juego del gato y del ratón. Invocar l fantasma de Al qaeda , sea o no cierto es bueno para ambos bandos, no solo porque se trata de mantener el status quo de la cuestión, sino porque parece la amenaza fantasma que está detrás de todas las amenazas.Y así siguen las cosas.
Donde el territorio es desolado
Anoche pude escuchar a una periodista y bloguera llamada Judith Torrea hablar sobre un territorio que se está quedando habitado solo por la muerte y la desolación. Su libro Juárez en la sombra parecía ser una crónica del abandono y la putrefacción, a la que es sometido todo un territorio que está en el disparadero de los cárteles de Sinaloa y Juárez, a beneficio del cártel de Sinaloa, favorecido por las autoridades federales y del no menos corrupto otro cártel. Me quedé impresionado por el relato de la periodista independiente y sagaz, que supo describir eso que ocurre en la trastienda del feminicidio y de las víctimas que deja esta ciega guerra a la que nadie parece prestarle atención.En un territorio en donde las maquiladoras, esas fábricas de montaje de piezas de salarios baratos , donde trabajan muchas mujeres, que son víctimas propicias de asaltos y muerte, que están dejando un reguero de sangre que , como guerra larvada, ocurre por la altísima corrupción del país. En una descripción audaz y sincera tuve la impresión de que Judith Torrea es muy valiente y cuenta lo que ve, y lo que ve es muerte a beneficio de una prohibición del mercado de drogas que corrompe, multiplica las muertes y aumenta las redes mafiosas policiales y mafiosas en sí. ASi que prometo leerlo.
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