La última encíclica papal , o más bien la última fatwa sin víctimas propiciatorias demuestra que la Iglesia católica está en una postura incómoda, sobre todo en estos tiempos que corren. La arrogancia y soberbia que desprende la encíclica que condena cualquier atisbo de racionalidad(ya se sabe que la racionalidad y el espíritu religioso no son muy buenos amigos) demuestran una deshonestidad intelectual y ética inaudita si no fuera porque de lo que se trata es de dictar non sequiturs o normasmorales vinculantes en lo moral como principios indivisibles y absolutos. Recordemos que la moral cree tener autoridad sobre las costumbres , mientras que la ética sólo es un juicio de elección, sólo que solo es buena ética si es respetuosa y racional con lo que es justo y libre. Por ello la ética se sitúa en una postura de juicio continuo sobre lo que se debe optar, no como un deber sino como un hacer mejor, maximizable sin duda.
Pero lo que demuestra la postura papal es que la Iglesia además de vivir en su mundo dualista, platónico y preconciliar, que eso sería lo fácil, aunque hay mucho de ello sin duda, es que la potestad de aterrorizar y atenazar por la fuerza se ha diseminado al ucaso.En realidad se trata de disciplinar al creyente y al no creyente, en tiempos que son propicios a la ética a la carta, al laicismo y al desinterés por lo religioso. La Iglesia sufre una gran crisis de vocaciones que unido a la profusión de símbolos que circundan nuestro calendario nos recuerdan que el carisma y las prebeendas oficiales han de ser recuperradas. En ese camino entra esta encíclica que nos quiere meter a todos en cintura. Sólo que como todavía existe libertad de conciencia , por lo menos ese puede elegir. No será la ciencia la que la avance gracias a la religión. Me estoy refiriendo a la investigación en células madre(que ahora se pueden extraer del cuello,de la saliva y de la piel)o cuestiones éticas como la utanasia y otras afines. LO bueno de una cuestión ética es el permamente debate, pero su consideración rigurosa sin excluir ninguna posibilidad en la argumentación.
Así que ya lo saben Benedicto anda dando inciensazos a diestro y siniestro. Tengan cuidada no les haga un chichón.
jueves, 20 de diciembre de 2007
Anatomía de una guerra y un amor
Pocas figuras hay en el pensamientoo, más bien , en la escena que entiendan su trabajo de forma recreativa, pero a la vez combativa que no litigiosa. De los litigios se dicee, se suelen ocupar ya los interesados, los oportunistas o meramente los deshonestos. Entre esas figuras está, sin duda Albert Boadella, maestro curador y terapéutico donde los haya. En su último libro, Adiós Cataluña, refleja una lucha desigual del arte, si es que este todavía puede no ser mercenario al servicio de los ídolos del momento , sean estos el juego de los mandarinazgos y las prebendas oficiales, o bien al servicio de la impostura vestida de victimismo, ue esconde, en la mayoría de los casos, un alto grado de paranoia y una cretinización infantilizadora al servicio de una causa.
Boadella se sincera. El dice que fue ingenuo. Su mayor error fue ver que el virus estaba enquistado hasta en el último cuanto de la cultura catalana, y no darse cuenta que aquellos que le apoyaban no hace tanto, se apuntarían también al carro de los vencedores por la fuerza.Sin embargo, hay una gran verdad en su sincero amor por su mujer, quien le inspira y es incluso más combativa que él (a su manera), con dotes de pespicacia , inteligencia, tenacidad y cariño. Dice Boadella que no hay nada que ofenda más a quien te la tiene jurada que exhibas tu felicidad y, que encima te lo pases bien. Y él se lo ha pasado muy bien. Aquellos que le acusan de payaso, de bufón (olvidando que él mismo lo reconoce), sin duda lo hacen más hastiados que reflexionados.
El arte es un potente desatascador de nuestras posturas cómodas, de nuestra falta de humor. Boadella juega con las tramoyas en un teatro de calidad que aúna rigor, vanguardia, una escenificación portentosa al servicio de una acción actul y novedosa, siempre sorprendente y un humor provocativo, que, a veces, se torna de surrrealista en evocativo. Su derrota, negándole la espalda en su comunidad de origen, demuestra que su pertinacia a veces es propia de un animador . Se despide de Cataluña y seguirá estrenando en España y fura de España, donde siempre han reconocido sin ambages lo que es digno de verse y donde sigue llenando teatros. Felicidades Sr. Boadella por su carrera.
La c
Boadella se sincera. El dice que fue ingenuo. Su mayor error fue ver que el virus estaba enquistado hasta en el último cuanto de la cultura catalana, y no darse cuenta que aquellos que le apoyaban no hace tanto, se apuntarían también al carro de los vencedores por la fuerza.Sin embargo, hay una gran verdad en su sincero amor por su mujer, quien le inspira y es incluso más combativa que él (a su manera), con dotes de pespicacia , inteligencia, tenacidad y cariño. Dice Boadella que no hay nada que ofenda más a quien te la tiene jurada que exhibas tu felicidad y, que encima te lo pases bien. Y él se lo ha pasado muy bien. Aquellos que le acusan de payaso, de bufón (olvidando que él mismo lo reconoce), sin duda lo hacen más hastiados que reflexionados.
El arte es un potente desatascador de nuestras posturas cómodas, de nuestra falta de humor. Boadella juega con las tramoyas en un teatro de calidad que aúna rigor, vanguardia, una escenificación portentosa al servicio de una acción actul y novedosa, siempre sorprendente y un humor provocativo, que, a veces, se torna de surrrealista en evocativo. Su derrota, negándole la espalda en su comunidad de origen, demuestra que su pertinacia a veces es propia de un animador . Se despide de Cataluña y seguirá estrenando en España y fura de España, donde siempre han reconocido sin ambages lo que es digno de verse y donde sigue llenando teatros. Felicidades Sr. Boadella por su carrera.
La c
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