La leí hace mucho, allá en los tiempos en que estudiaba en la Universidad. ENtonces me entusiasmó. El autor no era nuevo para mí:Mario Vargas Llosa. Si, lo han descubierto se trata de La guerra del fin del mundo.Se trata de un magistral retratato de las ideas de fin del siglo xix en Barsil, pero podría ser cualquier otro país sudamericano. ¿Por qué Brasil? SIn duda porque resumía las tendencias de un país cosmopolita con recia tradición de explotación económica y opresión a sus minorías. Ese Brasil mestizo que , a los ojos d elas ideas reaccioarias del Consejero, se torna en la versión protestante o masónica, según los conjuradoss, de lo que odiaaban.
El milenarismo, el fanatissmo , el secctarismo y todas las peores secuelas de la derrota del pensamiento se tornan aquí en essperanzas de un mundo mejor, a la vista del mesianismo del líder. Desencantados, nostálgicos, desharrapados de toda laya circundan la novela dándola un toque , un aroma de esperanza misional, no tan lejana de tantas y tantas utopías, sólo que aquí el fin justifica los medios. Para la República, los medios justifican el fin, en un simpar y atrabiliario por lo desmedido del mismo combate, una dialéctica de la inconformidad ante los nuevos tiempos y sus promesas, o una inadecuación a los mismos.
Con pericia porpia d un periodista informado, de un historiador , Vargas Llosa ,se adentra por los sertones y las caatingas del Brasil profundo, en un combaate por la historicidad del relato. Y es que en Brasil hubo alguna revuelta similar, que costó muchos batallones de soldados. Contardicciones del desncanto siempre presente.
lunes, 31 de marzo de 2008
Fábula del marinero y la diosa que le espera
Cada vez que descubro una nueva incursión en los terrenos literaripos, tan abonados tanto al exceso como la autocomplacencia, uno se adentra en mares de ideas que circundan el perímetro de lo manido. No pasa así con Manuel Vicent, quieen no es nuevo para mí en lo cinematográfico, pues su Son de mar, ya había sido versioneado en su día por el paisajista Bigas Luna.
En el caso de esta novela de ambrosía o de azahar, que todo es el caso, el aroma del Mediterráneo está presente en toda su extensión. La belleza relajada y sincera que presiden estas páginas, que supera con mucho a las de la película de Bigas Luna, es propiaa de un naarrador experimentado y sensato, en su honestidad, pero con ese sabor, como no, de las fábulas griegas que tanto gustan al personaje principal, profesor de literatura.
Y es que la historia adquiere las texturas del mito, de ese territorio incognito y maravilloso , ungido de sal y vino en mediterráneos, donde la princesa espera siempre siempre a su navegante. Recordaría en esto a la Odisea, si no fuera porque es un drama con ribetes trágicos. Pero el intenso sabor de las páginas de Vicent, quien pienso que deja un gusto inolvidable en el lector, no deja lugar a dudas.
El terreno dond la pasión desatada deja paso a la ensoñación, pues las historias son eso, relatos marinos o de puerto(en este caso), que reflejan la crónica de un mundo no lejano. DE este nuestro mundo. Todos los puertos tienen sus historias, unas son más tristes que otras, pero todas dibujan la existencia del conflicto que ataña a la diosa y ssu navegante.Por encima de todo, laa novela es vida o una vida que nos aprieta con sus extertoress. Más esa vida es la de los mortales, que somos los que queremos eguir leyendo para no parecer muertos.
Son de mar es una novela con un nivel decriptivo portentoso, un ritmo pausado que engaña, puesto que pasan bastantes cosas y una muestra de perfums y delicias para paladares no fosilizados.En el fondo la disoa siempre espera. No sabemos i el final será siempre trágico, pero espera.
En el caso de esta novela de ambrosía o de azahar, que todo es el caso, el aroma del Mediterráneo está presente en toda su extensión. La belleza relajada y sincera que presiden estas páginas, que supera con mucho a las de la película de Bigas Luna, es propiaa de un naarrador experimentado y sensato, en su honestidad, pero con ese sabor, como no, de las fábulas griegas que tanto gustan al personaje principal, profesor de literatura.
Y es que la historia adquiere las texturas del mito, de ese territorio incognito y maravilloso , ungido de sal y vino en mediterráneos, donde la princesa espera siempre siempre a su navegante. Recordaría en esto a la Odisea, si no fuera porque es un drama con ribetes trágicos. Pero el intenso sabor de las páginas de Vicent, quien pienso que deja un gusto inolvidable en el lector, no deja lugar a dudas.
El terreno dond la pasión desatada deja paso a la ensoñación, pues las historias son eso, relatos marinos o de puerto(en este caso), que reflejan la crónica de un mundo no lejano. DE este nuestro mundo. Todos los puertos tienen sus historias, unas son más tristes que otras, pero todas dibujan la existencia del conflicto que ataña a la diosa y ssu navegante.Por encima de todo, laa novela es vida o una vida que nos aprieta con sus extertoress. Más esa vida es la de los mortales, que somos los que queremos eguir leyendo para no parecer muertos.
Son de mar es una novela con un nivel decriptivo portentoso, un ritmo pausado que engaña, puesto que pasan bastantes cosas y una muestra de perfums y delicias para paladares no fosilizados.En el fondo la disoa siempre espera. No sabemos i el final será siempre trágico, pero espera.
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