martes, 4 de mayo de 2010

Marcial Maciel o el abuso generalizado

Las recientes investigaciones en la figura del fundador de los LEgionarios de Cristo, Marcial Maciel, han concluido que fue todo menos un ejemplo de sosegamiento cristiano como persona. Manipulador, pedófilo, padre de varios hijos, maltratador. En fin , todo un ejemplo de como esto se ha converetido en un galimatías en el cual no se puede fiar uno de los pastores, pues el hecho de querer ser rebeño, es ya psicóticamente un caso de diván.
Marcial Maciel es un ejemplo de la calaña de individuosd que componen la curia vaticana, siempre dispuesta a admitir que se debe perdonar pero a ellos no al resto, dispuestos a todo para alimentar su ego inmenso, con una gran dosis de parafernalia megalomaníaca y profundamernte arrraigados en el principio del poder por el poder y sin medida, y avasallar asl más debil enh cuanto se puede. Son esa clase de tipos que, siempre dóciles con el que manda machacan al más débil. Y en este caso se trata de niños a los que si es necesario pegar se les pega, o violarles se les viola.
No se crean que esta clase de rapiña de hombres son excepciones en un gran conjunto. Todavía veremos más.

Cuando el concepto de democracia patina

El reciente encausamiento del juez Baltasar Garzón a manos de los ultraderechistas grupos Manos Limpias y Falange ha puesto en evidencia el concepto resbaladizo de democracia, sobre todo cuando se habla de democracia española. Lo cierto es que la connivencia con estos grupúsculos minoritarios del principal partido de la oposición, pone en entredicho el concepto que ese partido tiene de interés público y cuando se utiliza, ellos que creen saber siempre lo que es de interés general. Además demuesdtra que el partidismo beligerante que nos acosa es como una cosa de cassus belli, sobre todo si hay que repartirse como si fueran fichas de monopoly parcelas de poder ya sea en la justicia, la televisión o en el casino de al lado.
Pues lo cierto es que este triste episodio demuestra que la supuesta reconciliación nacional no está cerrada y que, por mucho que digan, el supuesto abrazo al final de la dictadura fue más bien un choque de manos como el que se da a un empleado de la inmobiliario, con quien calro no se comparte nada excveptop la deuda. Pues no hay democraacia en España. No, ni siquiera el hecho de la supuesta y modélica transición, que es un mito. Y com tal algo que habría que rebatir.
Episodios tan vergonzosos como este, ponen en entreedicho que en España exista democracia y para qué existaa deberemos de creer que es necesario juzgar el pasado, como se hizo después de la ii guerra mundial. Creo que de lo contrario es como se hubiera querido juzgar a Dios y eso ya se sabe no se puede juzgar.
Pero no quiero acabar esta disertación sin añadir que decir que manifestarse en favor del juesz Garzón era presionar a la justicia(pobrecita ellla), como si no se pudiese opinar sobre el tema. Esto me parece inadmisible desde todo punto de vista. La justicia, nunca obedece al más debil y eso ya lo sabemos aquí en Bilbao donde un tribunal ante lo pecuniario de las altas rentas de los vecinos que reclamaban que los muchachos hacían mucho ruido por jugar en el parque al baloncesto, se quedaron sin canastas. Justicias al mejor postor.
El juez Garzón antaño juzgó a narcotrficantes, terroristas y no lo olvidemos, miembros del gabinete del entonces presidente Felipe Gonzalez. No puede ser que entonces fuera bueno y ahora no lo sea.