jueves, 21 de febrero de 2008

No es tan bueno ser religiosd

Quizá una de las cosas más comunmente aceptadas, cual apriorismo innegable, es la tautología de que ser religioso es ser bueno. Esto, que pareciera un locus cuasiestablecido, no lo es tanto si tenemos en cuenta que la religiosidad no exime, sino más bien atenúa los sentimientos de egoísmo, crueldad y cobardía moral. Todo ello, así afirmado, parece un a demanda judicial, cual sumario de desavenencias y toda laya de desafortunadas ideas preconcebidas. Por ello quiero detenerme en vartios hechos:allá donde el espíritu religioso es más acendrado, los crímenes son mayores(como en los estados colorados de los Estados Unidos).Otro es que los sentimientos de los teístas y religiosos hacia aquellos que disienten de sus categóricas e indiscutibles afirmaciones,son de un odio que roza la patología, con mensajes como "Dios le perdone, pero ojala tenga una enfermedad incurable", y en un tono similar deseando todo tipo de males a quienes critican el dogma religioso, incluso deseándoles la muerte.
Esto, no por menos conocido , es menos significativo. Lo cuenta Richard Dawkins; en su notable libro El espejismo de Dios, un colosal ensayo que estoy a punto de acabar, y que está siendo un éxito en las librerías.
Pero entrando de lleno en temas de ética , una visión unitario y cabal de la Biblia no resiste el más mínimo atisbo de eticidad. Se me dirá que la Biblia es una metáfdora, perro los creyentes lo toman al pie de la letra¿cual es la metáfora?Sin duda, un acercameinto honesto deja traslucir fallos de integridad moral a todos los niveles. No nos vale con explicaciones piadosas ni salidas por la tangente, la Biblia no es un libro de ética. De lo que se trata es de separar lo arbitrario e injusto de la mente de los hombres. Pues si la ignorancia es como una carcoma, noi cabe duda que más tarde o más temprano intentará comernos como un maelstrom. Que la mente de los hombres sea libre depende de su voluntad a la hora de rechazar lo arbitrario, irracional y analizar los juicios con más tino. Para que una sociedad sea madura se necesita una crítica continua, si no se ejerce , incluso en aquellas cuestiones resbaladizas, sobre las que se ha tropezado una y mil veces, el camino está abonado a creer en cualquier cosa o al absolutismo moral más lancinante.Por ello creo que, humildemente, la religiosidad no es tan buena como la pintan.

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