Posiblemente no haya condición másparadójica que la de estar enamorado. En el libro de Pascal Bruckner se pela la naranja de ese juguete, que promete dicha pero que se desarrolla como una posesividad tendente escudriñar los entresijos del otro. No poco también el hecho de deconstruir una historia de las pasiones, que se manifiestan como un eterno viaje a la búsqueda del grial. Se promete lo que se busca, pero solo contemplar bosque de fogosidad tan ascendente, fuego combustible de cabezonerías sin cuente.
Fiebre o deseo de lo que nunca se llega a poseer. Sensación de suilencios mutuos en una situación de misterio.
Esta paradójica situación denota una arbitrariedad sin límites y una acuñación de caracter difuminante que añora lo que persigue, pero que nunca va más allá.Para esta ceremonia ritualista se prepara la desventaja de cometer una falta o un desliz. Moviéndose entre la Scila y la Caribdis del deseo, lo que importa es lo que querría llegar a ser.Química incognoscible, nadie parece tener la fórmula.
miércoles, 31 de agosto de 2011
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