En un mundo saturado por una crisis sistémica y estructural que azota todo el ser de las supuestas razones esgrimidas com falacias, en torno a la inevitabilidad del locus economicus y las razones de la lógica inexorable de los mercados, es más urgente que nunca una revisión a fondo del economicismo, pues es el que verdaderamente está en crisis.
Y todo porque se pensaba hasta ahora que el laissez faire de los mercados y la acción de la confianza ciega en los mismos, iba a poner un acicate al consumo, en un eterno ciclo de desarrollismo que con el consumismo irresponsabble y gamberro que tarta a las personas como cosas y a las cosa como personas, desarrollaba una espiral de ideas y frases convencionales que servían para todo. En la medida que salgamos de este bucle que nos azota a todos, y veamos una nueva perspectica, de lo que Jordi Pigem denomina como acrecimiento que no decrecimiento, es decir, una nueva episteme que desarrolle todas las posibilidades de ver menos dualmente el mundo y los sistemas que interpenetran la realidad. Es decir, salir de la espiral del materialismo que tomo la realidad como sólo lo visible chatamente a los ojos, que más tarde da lugar al consumismo voraz materialista, pues es sólo uno esa clase de materialismo.
ESto, en unos tiempos de grave dterioro ambiental y ecológico, serían buenas noticias para un mundo que desease cambiar. No podemos tolerar pensar que el rrumbo está impresso y no hay nada que hacer, se puede cambiar.
sábado, 4 de junio de 2011
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