Leer a Spinoza es una de las dosis de placer y libertad que uno puede tener. Pues en su Etica y en libros posteriores de otros pensadores como Zubiri, Zambrano o Gianni Vattimo se pueden rastrear influencias spinozistas, partiendo de la base de que lo crítico es místico como en Salvador Pániker. Uno de los conceptos que mejor se conjugan con el espíritu d secularización de nuestro tiempo es el de ambivalencia. Toda ambivalencia es crítica, pero no toda crítica es ambivalente. Partiendo desde esta sucinta base, a modo esquemático, se pueden distinguir los dominios del logos que debería gobernar nuestro presente tan dado a dogmatismos y sinrazones diversas.
La crítica es luz, esa luz spinozista que pone el avento menos en palabras reveladas y más en la crítica del presnte, pero sin ninguna derivación al dominio de la verdad absoluta, a nuestro anclaje interior. ESta tarea titánica pero que devuelve la lucidez, que es mística en el sentido de lo pluralista es la noción básica que debiera presidir el estatuto cotidiano de la realidad, cualesquiera cosa que esta sea.
viernes, 13 de agosto de 2010
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