La entrada en vigor y la solicitud de inconstitucionalidad por parte del Partido Popular, de la nueva ley del aborto, pone en claro que este último partido vive en guerra continua con el gobierno sin que se pueda esperar lo más mínimo para hacer una política común ni siquiera en la más mínima materia. Cierto es que tomadas las cosas como casus belli, las rencillas son siempre pataleos o impotencias propias,, pero en un caso que supone equidistancia moral, en este caso frailuna y ovejuna por parte del Partido Popular, quienes manifiestan su encono ante algo que es evidente: la necesidad de dotar de una legislación competente que incluya una ley de plazzos en convergencia con lo que setá haciendo en Europa en el mismo sentido.
Todos estos que claman contra el aborto o contra la muerte asistidad quisieran ver psotrados a los individuos en una maneraa anterior a la ilustración, pre kantiana, en la que las personas no ccuentan sino la dependencia apoderes en la sombra como las iglesias o las sectas que no gozan de consenso ni de disenso, sino sólo del gusto de tutelar a los individuos en su conciencienmcia y en sus almas, para así tenerlos sometidos a dogmas . Y aviso, el eborto no me parece un bien, pero nunca se debería dejar postradas a las mujeres ante su destino ni al drama de no ser felices.
martes, 6 de julio de 2010
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