LOs recientes y numerosísimos casos de abusos sexuales a niños y malos tratos subsiguientes, demuestran que la Iglesia tiene una ley y normativa para sus fielels y otra distinta para sus miembros componentes. Mostrando unas ansias persecutorias al hereje, al distinto, al ateo o al librepensador no hace tanto era peligroso mostrarse como tal Ahora reclaman perdón, lo que me recuerda que no se es sincero en el perdón si no se adoptan medidas reales.
Pero todo esto no es nuevo ni me resulta sorprendente, tenindo en cuenta lo que dice Deleuze y Guattari de la represión como repression y refoulement sobrante, tenindo en cuenta que la represión de la sexualidad (y somos seres sexuales, recuerdese), trae consigo el código del padre y la madre. Recuérdese que la represión es social y se interioriza en la familia. Si a esto se añade los deseos, esos acompañantes de la existencia en cuanto ser, se llega por el celibato al abuso.
Estoy en lo cierto o creo estarlo cuando digo que el desseo la mierda y la castración, o de dinero en general rompe a la máquina deseante produciéndole esquizias que desarrrolllan en el capitalismo o en un regimen cerrado como el de la Iglesia deseos incestuosos, del todo está prohibido a todo está permitido. El deseo de incesto o de manosear a los niños no es una excepción.
SE me ocurre que la última persona a quien dejar un niño en las manos es un cura, as riesgo de parecer exagerado. Bien se puede decir eso de ante le cura, corre por tu vida niño.
domingo, 4 de abril de 2010
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