jueves, 4 de marzo de 2010

Rastros de humo

La reciente y prometida reforma de la ley antitabaco demuestra que la normas o delegar todo en la ley es más que irresponsable. Porque hay dos aspectos. EL de quines sufren y se ahogan con el humo ajeno, y desde el cual el lícito legislar, y el de los fumadores.Desde este punto de vista y como Zeno, en la inmortal novela de Itaslo Svevo, la vida se suspende cada cigarrillo. Porque es el siguiente cigarrillo el último y porque tiene derecho el consumidor a fumar cad último cigarrillo.
Las legislaciones antitabaco rayan la paranoia cuando no el fanatismo. Probablemente solo un coche emita en un minuto la polución de mil fumadores, pero lo que importa es quien está fumando a la otra esquina de la callle. Llegará el día en que se señalará al fumador como un maldito, un parásito o vete a saber qué. Cuando ese dia llegue habremos perdido mucho en el camino, pero sobre todo habremos perdido la capacidada dimisionaria de convertirnos en zoe en la corriente universal de la materia, y por tanto no llegaremos spinozimente a perdernos en Dios.

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