jueves, 29 de octubre de 2009

El capitalismo o la producción de la locura

Volviendo a Deleuze y a su colega Guattari, en el Anti Edipo , ensayo realmente fecundo y que hay que leer varias veces, la esquizofrenia es un cuerpo pero no necesariamente edípico con su célebre triángulo:capitalismo, código patriarcal, código analy código de autoridad. Pues el capitalismo es producción de producción para el deseo, es decir, para subvenir al deseo. El gasto, a la manera de Bataille, es gasto en tanto que deseo de instantes y mercancía a la manera de Marx, consumible. Es por esta razón que el deseo, como máquinas de máquinas que somos, nos sume en la esquizofrenia. Decía Braidotti que el capitalismo está instalado en la esquizofrenia de sus flujos de desigualdades, que corren parejos a su vértigo consumista en las sociedades avanzadas.
Somos máquinas deseantes y nuestro deseo nos canaliza a vértigos espeluznantes de deseo. Se desea para poder desear. Así código anal de la mierda que sale, como el capitalismo aflora. ESta es la producción de la locura como deseo , su proyección inmediata al horizonte de sucesos del gasto.
Así el cuerpo del desauciado, del menesteroso que es el esquizofrénico se toma como homo natura. El naturalismo actualiza al sujeto esquizofrénico y lo torna en un discurso de interrupciones cíclicas que parecen discursos interrumpidos, en un ciclo repetitivo y monótono que adquiere su significado en el deseo.

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