lunes, 31 de agosto de 2009

Una ética de la vida o de la buena vida

Todas las éticas son siempre proposiciones de buena vida. Esa es la conclusión que se obtiene tras la lectura fecunda y obligada de un modesto libro, pero como todo libro grnde en el esfuerzo o de contenido ya se ve bien a las claras cual es. Me estoy refiriendo a ese librito llamado Etica para Amador, que, a modo de carta, proponiéndose ser un opúsculo libre y claro , Fernando Savater dirigió a su hijo cuando este era un mozalbete.
Toodo ejercicio ético lo es de acercamiento, de aproxcimación. Porque de lo contrario entraría en el dictum moral con sus rigores religiosos y sus non sequiturs. De áhí que la tarea ética sea un ejercicio cotidiano. Un oficio del vivir diríamos. SE es ético como se es ciudadano. Por ello , toda ética es la de vivir y vivir bien. Vivira l máximo de las posibilidades pero sin olvidar que las aporías de la misma conducen a su sobrepaso y, por lo tanto al otro lado de la ética. Así se es libre cuando se opta por una opcíón que no suponga un menoscabo de nuestro ejercicio de la libertad, o de nuestra acción para con los demás. Así todo está permitido pero sin olvidar que nuestra responsabilidad es o hace ser la realidad a nuestro exterior.
Por ello el ejercicio ético es una tarea inconmensurable pero necesaria, toda vez que las religiones y sus mandatos están pasados de moda , cuando no van a sensu contrario de l conatus social. Por ello la éticaa es indispensable y este peuqeño libro una delicia.

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