martes, 28 de julio de 2009

Paradoja del lirismo

EStos días ando ocupado enfebrecidamente con la lectura de varios libros, pero de entre ellos la lectura de Thomas Bernhard, habida cuenta de la publicación en castellano y en un único volumen de los llamados Relatos autobiográficos. Por si sólos contienen a mi entender toda una lección de buena literatura. El poder de Bernhard reside creo entender, en su lirismo cuasimusical, partturistico, como en ritornerllos obsesivos de palabras y grupos de palabras que cean un ritmo propio y claustrofóbico.
EStos relatos de Bernhard, que corresponden con la antigua publición por Anagrama de sus cinco relatos autobiográficos son una ruta por senderos de vértigo intelectualmente hablando y sacian al lector con su esfuerzo tremebundo y hecatómbico en la lección que toda buena literatura debiera ser:obsesiva, penetrante dando o poniendo toda la carne en el asador.De un tiempo a esta parte, los libros que se publican abundan en lo obvio como una colección de cromos. De eso nada en Bernhard, quien con una puesta ern escena desnuda pero eficaz penetra adictivamente en la mente del lector, quie asiste como aturdido a una fiesta de la imaginación.
Se dice que Bernhard es depresivo pero yo más bien creo que tiende al documento de salvación. Bernhard es, en todo caso, un testigo no sé si cualificado o no par unos tiempos no tan sobradoss y crueles las más de las veces.

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