Henri Lefevbre fue un sociológo a su pesar cuya tarea crítica es digna de mención. Su La vida cotiana en el mundo moderno posee el interés añadido de ser un texto crítico decisivo en la formación intelectual de toda persona que se consagre al estudio. Por cotidianedad, sea lo que sea esa cosa, se entiende lo vivido frente a lo representado. En una época de voraz consumo dirigido, en la que los expertos y la publicidad parecen haberse mezclado en una suerte de tecnocracia que parece dar rienda suelta al tiempod e diversión y de ocio, como espectáculo vivido , dando como lugar una represntación de la obsolescencia de las cosas y de la utilidad de las misma. Transformando al mundo en cosas y a las personas en cosas, el consumismo parece un banquete perpetuo que amenaza con convertirse en religión verdader, a la sombra de las viejas religiones.
ESa suerte de coacciones impuestas por la cotidianedad programada y rbotizada de la existencia, con ese eros puesto en en el consumo, dan lugar a un mundo poshumano que necesita una transversalidad que haga escapar de las viejas ideologías, esas modas pseudorreligiosas y teofanías del presente que son susceptibles de ser consumidas también. Tenemos así un mundo deshumanizado y que no sueña en nada poruq elos ueños parecen no tener la vía de escape de la realidad o poruqe si estos son los resultados de ellos, más vale otro mundo.
jueves, 25 de junio de 2009
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)


No hay comentarios:
Publicar un comentario