Había una canción en los años 80 que se llamaba Road to nowhere, era de los Talking Heads y desprendía un cierto sabor country rock con cierto hedonismo. Nada de eso se puede decir de la seminal novela de Cormac Mc Carthy, La carretera, a quie le bastan apenas doscientas páginas de galeradas para adentrase en un camino sin retorno, allá donde se han perdido todos los sueños.
Con ese estilo pulsante, certero, minimalista y nervioso que le caracteriza describe una distopía de los nuevos tiempos de gran pregnancia tanto en lo estilístico, como en lo novedoso, y me resisto a utilizar este manido adjetivo.
Quizá el horizonte de la novela sea ese vértigo de las cosas que no tienen remedio, pero que con la obstinación que caracteriza a la humanidad, lleve a un halo de esperanza. Sin embargo, la enorme novela de Mc Carthy, y no lo digo por la extensión, es una parábola de los tiempos que corren, quizá un testimonio, pesimista eso sí, de la pesantez de la existencia en tiempos riscosos y seísmicos , donde el horizonte posnuclear o lo que sea que aha pasado, no necesitamos saberlo, nos lleva a un mundo acechante y temeroso, propio de una pesadilla .
Y todo ello, gracias a su enorme talento para describir caracteres a base de unas pinceladas rápidas y colgantes que , no lo olvidemos, llevan como un taxidermista la talla d un gran escritor. Sin duda, una novela inolvidable.
viernes, 30 de enero de 2009
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