sábado, 29 de noviembre de 2008

El infierno del Congo nos incumbe a todos

Pasa como de rondón casi desprevenida.Pero esta letal guerra lleva la friolera de casi cinco millones de vidas arrncadas debido a ambiciones espurias, no tan lejanas. Esta es la guerra inacabable, y lo es, sobre todo porque no hay ningún interés en acabarla, en llegar a una paz, en un país que , dentro de los parámetros africanos podría ser una potencia mundial al estilo de Suiza o podría tener una renta per capita nada desdeñable.
Pero el infortunio hizo que poseyera el ochenta por ciento de las reservas mundiales de coltán ¿que es el coltán? Pues es un mineral con el que se fabrican la mayoría de los ordenadores, mp3, etc y todo tipo de artefactos electrónicos de última generación.Lo digo porque el otro día, en mis excursiones or la radio, oyendo una emisora dignísia y vanguardista donde las haya, apareció Alberto Vázquez Figueroa, quien acaba de publicar Coltán, una novela de denucia de esta situacion de neocolonialismo ocidental en esta reíón del mundo. Puede parecer una palabra gruesa, pero sin embargono lo es, dao que no se puede culpar simplemente al consumidor medio de esta situacion, puesto que hasta los expertos desconocen que cosa sea el coltán.
Vázquez Figueroa describía como se extrae el coltán mientras se fingen batallas, y mientras las batallas reales son carniceras. Eso en un país que no hace tanto tiempo celebró unas elecciones limpias. Pero alguien , quizá desd algún despacho de ya saben donde, llama al general y se reactiva la guerra. Así de sencillo. Tampoco se puede confiar en las fuerzas de interposición que están envueltas en violaciones.
Este sombrío y desolador panorama responde a unos intereses mercenarios y depredadores, que no tienen ninguna ética. Esperemos que de una vez se haga algo, puesto que si no Godot otra vez se va a quedar solo.

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