La reciente directiva de la Unión Europea referente al entendido como nuevo marco laboral prefigurado tras las nuevas relaciones laborales viene como los odres viejos, con un olor a podrido que infesta. No lo digo sólo por ese lllamamiento al deber, que no al querer , tan propio de las obligaciones y de la ley del sacrificio, antaño vinculada con el viejo orden, que ya creíamos extinto, pero que retorna como piece de resistance, o plato obligatorio para todo tipo de soluciones. Y es que esta directiva demuestra el alejamiento gradual de los medios europeso, o de la política a altos niveles, a la remanguillé por así decirlo, de un descrédito de las altas instancias europeas y de la política democrática, pues al no consultar a los países y proponerlo en las instituciones europeas no sólo se hurta y se aleja cada vez más la poltica real de los ciudadanos, sino la de estos frente al poder real.
En todo caso , nada nuevo bajo el sol. Ahora se trata de aumentar la productividad por el viejo método de aumentar las horas de trabajo, prometiendo si un aumentoexiguo en los ingresos de los trabajadores, pero aquí habría que recordar que las plusvalías, ese viejo concepto, son extremadamente onerosas. Bien sencillo:si se trabajan, pongamos cuatro horas más al día, con esa relación de trabajpo mercancía , los amos del cotarro obtienen un os pngües beneficios. Y no me vengan co que ahora se tata de sinergias, pues la relación entre capital acumulado e interés de la mercancá es siempre asimétrica en todos los niveles de la producción.
Creíamos que era lo contrario, que el capitalismo prometía ese ocio espectacular, que el avance en derechos sociales , ahora amenazados por este salto au contraire, era el ocio de os museos o el turismo, que no es otra cosa más que rabajo. Pero estábamos equivocados. El avance de políticas conservadforas en los países europeos indica lo que siemprer ha sido ese "pensamiento", es decir la idea de sacrifio, de que nada se puede hacer ni cambiar o de lo contrario viene el lobo, la idea de las oblgaciones a toda costa, esa vieja medicina familiar del o te lo ragas o te atienes a las consecuencias, de que ada puede cambiar. No se trataba de esto, sin duda o al menos así lo creíamos, hasta ahora cuando la robotización en la industria prometia mayores niveles de ocio o de reubicacion de amplios sectores laborales o una mejor relacion con el tiempo libre. Esta mediocridad amenaza con matarnos de aburrimiento. Pero eso será considerado, eso sí, un "éxito en las nuevas formas laborales". Ver par ver.
sábado, 28 de junio de 2008
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