sábado, 28 de junio de 2008

Cuando el PP se viste de seda

Tras el ruidoso congreso del PP, en el que se han redefinido los nuevos modos o ética del partido frente ala nueva estategia a adoptar para llegar al oder, pues de eso se trata en definitiva, uno no sabe si felicitarse o echarse a temblar. Máxime en unos tiempos de crisis económica -si, yo no tengo miedo de llamarla por su nombre-, en los que las soluciones parecen propias al cosenso, esa mágica palabra. Hay que constatar el fracaso de los sectores duros del partido y de la Cope, que como partisanos han estado cuatro años atizando os demonios d la destrucción y del desorden si seguía las cosas como seguían.
Pero, de todas maneras, el nuevo PP, ese partido teológico arece que se ha "modernizado". Ahoa se rata de venir al centro, como si ese espacio politico fuera un iman que atrajera todas las buenas vibraciones. Por un lado, por no negarlo , el centro es el espacio ideal en que se ven las perspectivas, pero habria que preguntarse si ese viaje prometido al centro or os responsables del PP, no es más que una operació mediática. No me abe duda de que ahora mediarán hasta para ir al pasillo del congreso, de q1ue adoptarán nuevos modos, de que serán simpáticos o al menos de eso se trata. Aventuro unas elecciones en el País Vasco, cuando el Lehendakari prefiera quedar como un emperador fren a su pueblo. En el futuro, puede que veamos un alcalde del Pnv en Bilbao y un teniente de alcalde del PP. Al tiempo.
Pero ese viaje al centro indica, a mi modesto modo de entender, una operación de lavado de imagen, tras cuatro años de crispación constante, pretendiendo desacreditar las ideas progresistas o si era mejor acabar con elllas. En todo caso, el PP se nos vuelve sonriente. Veremos por cuanto tiempo duran los buenos modos. Me refiero si llegan al poder.

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